jueves, octubre 17, 2013

GANCHO DE IZQUIERDA

La cuenta había llegado a 8, pero el boxeador se levantó a duras penas, no se iba a dejar derrotar tan fácilmente. El árbitro le sujetó las muñecas para ver si las fuerzas habían vuelto. Al comprobar que sí dio orden de reanudar el combate.

Durante el siguiente asalto el boxeador esquivó golpes, encajó otros, se movió con gracilidad por el cuadrilátero, casi cual bailarina del Bolsoi, aunque su rodilla derecha le molestaba de vez en cuando; pero se veía con ilusión, con ganas, con esperanzas de ganar el combate. Atrás quedaba su casi Knock Out del asalto anterior, casi olvidado, casi fuera de su mente. El boxeador era pura energía, pura fuerza, puro optimismo... cuando le llegó un inesperado gancho de izquierda al mentón, seguido de un directo al pecho...

El árbitro comenzó de nuevo la cuenta: 1, 2, 3..., pero el boxeador ya estaba hincando la rodilla izquierda y plantando el pie derecho sobre la lona para levantarse... No se iba a dejar derrator tan fácilmente.


2 comentarios:

Esther dijo...

No estoy muy de acuerdo con lo del "tan fácilmente" Al boxeador, por continuar la historia, no le cayó un empujoncillo: le cayó una buena ostia.

Levantarse despues de caer es ley de vida (aunque hay quien opta por vivir directamente arrastrado, ahi no entro) pero tambien es verdad que a veces los golpes son duros, o inesperados, o muy seguidos... y uno es un ser hurpano y necesita reponerse antes de poder seguir

Jesús dijo...

Para muestra un botón (por lo de golpes seguidos, doloroso el del pecho, pero no mortal). La idea es tampoco pasar la vida reponiéndose, porque la lucha sigue. También viene bien el entrenamiento del boxeador, le permite estar en forma y soportar mejor los golpes, o esquivarlos. Y por último, la grase que les ponen a los boxeadores en la cara, para que resbalen los golpes y hagan menos daño, y de paso antiinflamatorio... Ánimo Esther.