lunes, julio 19, 2010

"LO NORMAL"


De la noticia en un diario de hoy:

Atención a la frase de un representante del Foro de la familia: "Por ello, ha aprovechado la ocasión para reclamar que se apoyen las "playas familiares", donde pueda haber un ambiente "acorde con lo que cualquier padre normalmente quiere para sus niños". he aquí un intransigente que piensa que lo que él piensa es "lo normal", la verdad absoluta, y los demás no son normales y están equivocados.

Ayer estuve en una playa, yo vestido con mi libro y mi música en auriculares, cerca una pareja, más allá un señor sólo con su hijo, más allá una familia al completo, después un grupo de jóvenes, luego otra pareja (ambos del mismo sexo en este caso), allá un grupo de chicas, un señor mayor, un matrimonio probablemente enamorado desde hace más de 60 años,..., unos con bañador y/o bikini, otros sin bañador, otros a medias, cada uno a lo suyo, sin molestar, molestarse o sentirse turbado; ni siquiera respetándose, porque cada uno sólo tenía un objetivo, disfrutar de un día de playa.

Esa es la playa ideal, tan mal está prohibir como exigir, y mucho peor imponer. Como siempre digo, yo no voy a ponerle los testículos en la cara a nadie, pero ciertas actitudes me recuerdan al chiste: Una señora llama a la policía para denunciar a unos jóvenes nudistas. La policía va y les obliga a irse lejos de la zona para que no molesten a la señora; al rato la señora vuelve a llamar a la policía: "oiga, que sigo viendo a los jóvenes desnudos", "pero señora, si les hemos desplazado dos kilómetros", "sí, pero con los primáticos los sigo viendo".
Por cierto, es saber conocido que lo insinuante excita y pervierte mucho más que lo mostrado abiertamente...
Saludos

PD: cerca, por ayer, había una familia, padre, madre e hijo, todos desnudos, y parecían de lo más normal y sano que se pueda uno encontrar. Tolerancia, por favor, que como dice mi madre, en este mundo hay, como mínimo, dos maneras de ver TODAS las cosas.


jueves, julio 08, 2010

SOBRE LA CRISIS

A través de un amigo he recibido este interesantísimo análisis sobre la crisis europea actual:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/2126/las-politicas-fiscales-neoliberales/

Estando de acuerdo, le he contestado esto a mi amigo:
...

Pues sigo creyendo que la frase "viviendo por encima de las posibilidades es correcta, pero hay una confusión o mezcla de dos cosas diferentes: 1. Que la banca y los grandes empresarios han estado chupando y exprimiendo y beneficiándose de altos porcentajes está claro, pero eso para desde la época de las pirámides y los látigos. En ese sentido sí es cierto el análisis de la editorial, pero no es que la gente haya vivido por debajo de sus posibilidades, sino que no recibe lo que le correspondería en teoría y por tanto esas posibilidades se reducen. Pero por otro lado (2), individualmente sí que ha habido mucha gente que ha vivido por encima de sus posibilidades; a saber, chaval de 20 años con trabajo de albañil o chapista de taller y sueldo de 2000€/mes que en vez de ahorrar se compra el coche más molón y caro (y que consume más y contamina más), por ejemplo. Claro que, en este punto, también hay que tener en cuenta cuáles son las posibilidades, las reales o las creadas. Volvamos al ejemplo, si el chaval "se puede permitir", es decir, tiene dinero para comprarse ese coche, es libre de comprárselo, es más, le van a animar a comprárselo (publicidad, etc...). Pero el chaval vive y compra en base a sus posibilidades hoy... Mañana? eso ya se verá, es decir, la ley del pobre: Antes reventar que sobre. Actitudes así las he visto a porrillo en mis viajes a Guinea y República Dominicana, donde los pobres son muy pobres y los ricos muy ricos. Vamos, que no es que la gente ha vivido por encima de sus posibilidades, sino que mucha gente ha sido más cigarra que hormiga. Pero por supuesto, en esto nos han metido los cuatro ricos de siempre y los cuatro políticos que se han dejado comprar por aquellos, obvio.

Y añado una postdata:

PD: Y el colmo de los colmos es la última, que nos dicen que hay que consumir más para salvar las economías!!! Más de lo mismo. Y todos seguimos yendo al Mercadona y al Carrefour en lugar de comprar en la tienda del barrio...
...

Vamos, que si todos lo tenemos tan claro me pregunto porqué seguimos tolerándolo. En Colombia quedó segundo en las últimas elecciones un candidato con propuestas diferentes. Por algún lugar se empieza.

miércoles, mayo 12, 2010

SUSILA (o un día en Bombai)

Los hechos que se relatan a continuación ocurrieron (más o menos) el 1 de mayo de 2010 en Mumbai, India.

SUSILA

Primero era Fila, según entendí, después Zila, según entendí, luego fue Sila, resulta que ceceaba al hablar, y finalmente fue Susila, como rezaba el tatuaje de la cara interior de su brazo izquierdo, si bien cortado por los queloides de varios tajos que ella misma se hizo cuando su marido la dejó por otra. Un poco más abajo de su hombro derecho llevaba otro tatuaje, una cruz con pedestal muy básica, apenas unas líneas formando una silueta y, junto a ella, mi nombre escrito.

Susila no era ni hermosa ni fea. Su voz, como le dije, denotaba sus 20 años; pero su rostro, sus pies y su inteligencia describían a una mujer curtida por una vida complicada, corta pero intensa.

Vestida con traje punjabi típico de camisa larga, bordada, blanca y adornada de flores, pantalones a juego, de color rosa, aunque sucios los camales, y pañuelo también rosa y también a juego, Susila me abordó con su hijita Jessica, de apenas un año echado a ojo, hablando en inglés, alemán, italiano y “español un poco” en la Puerta de la India, a la cuál llegué no con pocos esfuerzos y sudores, de los literales, desde la estación Victoria Terminus, de la ciudad hoy llamada Mumbai.

Antes de Susila, me habían abordado unos cuantos vendedores de postales y ofrecidos guías turísticos, todos ellos de ojos vidriosos y/o violentos que inspiraban poca o ninguna confianza. Pero quién se atreve en este mundo a desconfiar de una joven con su hija enganchada en su cadera.

Su propósito inicial fue venderme una pulsera de flores que me colocó hábilmente en el brazo sin darme tiempo a reaccionar, y manteniendo a Jessica en brazos. Por cierto, no pagué la pulsera, pero la llevé hasta que el sudor de Mumbai acabó con las flores. Pero Susila, o Sila, como más le gusta ser llamada, se dedicaba también a hacer de guía turístico (y quizá a otros menesteres de los que nada quise saber), o quizá no, quizá sólo se dedicaba a lo primero. El caso es que, bien por la niña, bien por la combinación blanca y rosa de su atuendo, bien por su par de ojos grandes y negros, me cautivó lo suficiente como para intercambiar unas palabras confiadas. Y así supe que Sila era cristiana (de ahí lo del tatuaje), que había aprendido idiomas estudiando en la escuela, y que podía llevarme a todos los sitios que me habían recomendado ver de Mumbai. Así que, sin hablar de precio, dejé que me guiara caminando, a buen ritmo, por la calurosa ciudad. Supongo que ella también debió de confiar en mis ojos de niño, pues cuando le propuse ayudarla a cargar a la niña me la colocó en mis brazos sin dudar y siguió la marcha. Y así pasamos por el Colaba Market, el puerto pesquero y por el Dohba Gate, impresionante lavadero de ropa donde hombres lavan toallas, sábanas, mantas y todo tipo de prendas a mano a cambio de dinero.


Mujeres limpiando gambas en el puerto pesquero de Mumbai


También pasamos por un templo de Ganesh y Hanuman, donde un sacerdote me bendijo, me pintó la frente y me colocó una pulsera para darme larga vida…, por el módico precio de 200 rupias.

De vuelta al Colaba Market, Sila me llevó a una tienda que conocía donde conseguí un par de camisas tradicionales hechas a medida, dos por el precio de una, si es que el precio de una era el precio de una. Después nos enfilamos hacia Chopati Market, justo cuando se unió a la comitiva Ranni.

Ranni, de 15 años según Sila, de no más de 13 según mi ojo de buen cubero, también vestía de punjabi, con todas las piezas hechas de la misma tela floreada. Un arete dorado adornaba la aleta izquierda de su nariz. Ranni nos siguió por todo el paseo, aguantando los probablemente más de 40 grados y el intenso sol que quemó mis brazos sin queja alguna y, a ratos, cargando a Jessica. En Chopati Beach hice un alto obligado para comprar helados para toda la troupe, y para tragar un par de litros de agua fresca y no morir de deshidratación o de golpe de calor, principalmente. La visita siguió por el acuario, el templo Yen y unos jardines, tanto a pie como en taxis hábilmente buscados por Sila, siempre ocupándose ella del regateo y obteniendo muy buenos precios.


Detalle del techo del templo Yen (Mumbai)


Pero Jessica tenía que marcar el ritmo, todos los bebés tienen sus necesidades y no se preocupan de dónde ni cuándo, simplemente las satisfacen. Así que, taxi de vuelta, y de nuevo en la Puerta de India. Allí Sila cambió la ropa de su hija, ropa que tendía en una jardinera durante todo el día y, según me dijo, nadie se la quitaba. Luego dejamos a Sila con la madre de Ranni y llevé a las muchachas a comer a un restaurante árabe. Sila pidió la comida para mí, pero tuve que obligarle a comer más y darle parte de lo mío, pues para ella se había pedido muy poca cantidad, a mi entender, por no abusar de mí. Daba gusto ver comer a Ranni. Tímidamente rechazaba el Chapati (tortas de pan) que le ofrecía, pero sólo una vez, pues al segundo ofrecimiento lo agarraba y lo mojaba con pasión en la salsa del tica-masala. Tras la comida, fuimos de paseo y compras por el Colaba Market. En un momento perdimos a Ranni, pero Sila no parecía preocupada, ya aparecería.

Caía la tarde, así que hablamos de dinero. Después de hacer de guía y protectora de mi integridad durante todo el día me sentía obligado. Pero ella no me pidió un sueldo, no me dio precio, me dijo que si le podía pagar la comida que iba a comprar. Yo me sentía en deuda, claro, pues gracias a ella conozco Mumbai; pero no tenía ni idea de cuánto debía darle, así que pregunté. Ella me dijo que lo que yo quisiera darle, y bromeé: “Te doy 20 rupias”, dije, al cambio unos 33 céntimos de euro. Su respuesta, tras dejar aclarado que era una broma y haberle entregado 1000 rupias, me encogió el corazón (si bien entendí su inglés): “Bien, yo de he mostrado mi corazón, ahora tú me muestras el tuyo”. Aun así me pidió más dinero porque decía que no le llegaba, que no tenía suficiente. Yo le propuse acompañarla a comprar la comida con lo que le había dado, y pagar yo lo que faltara. Tonto de mí, no era consciente de nada, con mi estúpida mente occidental que tan viajadita se cree. La compra de la comida y la relación de gastos la dejaré para el final.

Después de la compra, y haciendo tiempo antes de ir a recoger las camisas al sastre, le pedí que me llevara a un centro de internet. Sin darme cuenta estuve como más de 40 minutos trbajando. A la salida supuse que Sila se habría ido; pero no, allí estaban, Sila y Ranni esperando en la puerta. La compra de la comida estaba hecha, entonces ¿por qué me esperaba? Sea por lo que fuere, me alegré mucho, y le dije a Sila que quería comprar algo más. Quería un par de sandalias para una amiga. Mi amiga tenía el pie de su mismo tamaño, y le dije que confiaba en ella, que escogiera las que más le gustasen, que seguro le iban a gustar a mi amiga. Ella se encargó de escoger las sandalias y, entre los dos, en perfecta coordinación, del regateo. Ella recogió las sandalias del vendedor y me las pasó. Entonces le dije que eran para una amiga, para ella, y se las devolví a sus manos (sus sandalias estaban en un estado lamentable). Apenas balbuceó un “thank you”, pero en sus ojos se veía la sorpresa y la emoción, y en los míos imagino que se vería tremenda alegría.

Tras recoger las camisas, le pedí que me buscara un taxi para ir al aeropuerto. Sila negoció un buen precio con un taxista musulmán de larga barba y yamulke blanco de ganchillo sobre su cabeza rasurada. Era su último favor. Yo me despedí de Ranni y luego de ella. Decir tiene que las mujeres indias son muy reacias al contacto físico con extraños, por eso parece que se incomodó al recibir un abrazo y dos besos. Decía algo sobre que la gente podía pensar mal. Me hizo gracia que dijera eso en ese momento, pues durante todo el día habíamos estado paseando por todo Mumbai un “gringo” rubiales de metro ochenta y más de noventa kilos con una muchacha, una niña y una bebé, y alguna mirada inquisitiva recibí, a buen seguro. Cuando el taxi arrancó miré atrás y vi que Ranni me decía adiós agitando su mano.

No creo que vuelva a ver a Sila, le dejé mi dirección de correo, pero dudo que tenga ocasión de ponerse delante de un ordenador alguna vez; a pesar de que dijo que sabía manejarlos y que había estudiado. Sólo espero que siempre le vaya bien, y a Ranni, claro; aunque tras conocer Mumbai uno no puede ser optimista.


Pasemos ahora a relatar el proceso de compra de comestibles. Lo que Sila pretendía que le pagase ascendía a 7000 rupias (120 euros aproximadamente). Lo que al final le pagué ascendió a unas 5000 rupias, a saber: Dos botes de leche en polvo de 10-15 kilos, un saco de arroz de 15 kilos y un galón de aceite de unos 10 litros. En total, entre compras de comida, helados, taxis, aguas y las sandalias, Sila probablemente obtuvo de mí esos 120 euros. Y aun despidiéndonos me pidió más dinero para un taxi, pues iba a llevar muchas cargas. Le di 500 rupias más. No lo he dicho antes, Sila vivía en la otra punta de Mumbai, en una casa de plástico con su madre, su hija y dos hermanos menores, chico y chica. Y sé esto no porque me soltara la retahíla al conocernos para infundir pena o lástima, sino porque un día entero da para muchos ratos de conversación, y uno es bastante indiscreto, la verdad. Sila tenía que coger el tren de ida y vuelta todos los días, un viaje de dos horas por trayecto, para trabajar de guía en la Puerta de la India todo el día y llevar algo de dinero a casa. Se puede pensar que me coló un gol por toda la escuadra, que me sacó mucho dinero, que se aprovechó, que fui tonto y caí. Pero quién se aprovechó de quién es discutible, porque en nuestro mundo algodonado hay quien se gasta más de 120 euros en copas en un fin de semana y, según dijo Sila, el arroz, la leche en polvo y el aceite le resolvían la comida de su hija y sus hermanos por SEIS MESES!!!… y yo pude ver y disfrutar Bombay en compañía, y no en soledad, como acostumbran a transcurrir mis viajes.


Foto: de derecha a izquierda: Ranni, Sila, Jessica, Gandhi (en estatua)


miércoles, marzo 24, 2010

PUBLICIDAD

"...Y en el intermedio de la publicidad veremos el programa...".

Es increible el bombardeo publicitario, tan exageradamente abundante y frecuente que ya ahoga, agobia. Uno ya casi se niega a comprar cosas, por mucho que las necesite, sólo por lo pesados que se llegan a poner los respectivos anunciantes. En televisión es infumable. Ayer, una serie programada para las 22:15, comenzó a las 22:39!!!, y los anuncios venían desde las 22:10. Impresionante. Y no voy a hablar en esta ocasión de la calidad de los anuncios o de los valores que transmiten, que eso da para libros de psicología. En esta entrada voy a hablar y hablo de la inundación de publicidad a la que nos vemos sometidos.

Cada vez que uno abre la página web de un diario, ahí está: "compre...", "suscríbase...", "visite...". Personalmente, y a riesgo de parecer exagerado, esto me parece una vulneración de mis derechos, una violación de mi capacidad de decisión. Si por ejemplo decido abrir la web de ElMundo (cada vez en menos ocasiones debido al tema en cuestión), ¿por qué narices se abre una página de "Forraphone", aunque sea por unos segundos, si yo no lo deseo?. Muchas veces juego a tratar de no ver qué es lo que el pop-up o la pantalla me anuncia, centrándome en una esquina de la pantalla, desenfocando la vista o con artimañas similares; como el niño que se tapa los oídos y entona un "nananana" sonoro cuando no quiere oír lo que le estás diciendo. Pero maldita sea, ahí viene un logo, un dibujo, un ¡color! de pantalla que, por la inundación abusiva de publicidad a la que nos vemos sometidos, mi mente ya asocia a una marca, y ya he perdido la batalla, ya me han obligado a ver algo no deseado.

Por radio, lo mismo, ayer me sorprendí regresando a casa del trabajo escuchando exclusivamente anuncios a lo largo de todo el trayecto.

La publicidad nos inunda, no abduce mediante mensajes subliminales, nos condiciona, nos manipula... hasta que digamos basta. A mí ya me molesta, ni siquiera encuentro originales los anuncios, y los que son, dejan de serlo por agotamiento.

Hace poco, en unas elecciones menores, una amiga votó a un candidato porque el otro había inundado su correo, su cuenta de facebook, tuenti, etc..., con mensajes propagandísticos. Y el efecto deseado se truncó por la asfixia a la que mi amiga se vio sometida.

Yo sigo tapándome las orejas y los ojos y entonando el "nananana", pero lo próximo ya será que me aten las manos y me obliguen a verlo.

La publicidad es lo que da de comer a los medios, dicen... Pero si por la publicidad el medio deja de ser popular, el pez se muerde su cola, la serpiente se come a sí misma.

Con los años uno se hace menos radical, o mejor, racionaliza su radicalismo, así que no diré que NO a la publicidad, pero sí vuelvo a abogar por encontrar el término medio, ese en el que siempre se encuentra la virtud.


miércoles, enero 13, 2010

HAITI (o la ira del lobo)

Y uno recuerda las calles (por llamarlas de alguna manera) de Anse-a-Pitre, y recuerda las casas, y las casas le recuerdan a la del primer cerdito del cuento, como mucho a la del segundo cerdito. Y entonces llega el lobo y sopla, duro, varias veces, y las casas a hacer puñetas. Y no contento con soplar, dos años despues va y hace temblar la tierra. Pero Anse-a-pitre parece que ha tenido suerte esta vez, como su vecina Pedernales. No así sus vecinos proximos, sus compatriotas.

Y uno sabe lo que cuesta levantar una escuela, y dotarla, y hacerla funcionar, en ese país, y uno sabe lo que cuesta, por poner un ejemplo, un carro de combate, y uno se pregunta en qué mundo vivimos, y a uno le da por llorar.

La verdad es que cuando uno analiza la historia de un país que ha nacido de la esclavitud, que ha sufrido del expolio y la tirania de tiranos y de potencias... Todos sabemos cuales, las que ahora se lamentan y se volcarán en ayuda, mandando toneladas de ropa y sacos de arroz que los haitianos, hábilmente, reciclarán revendiéndola en la Republica Dominicana. Digo que analizando a un país maltratado por las personas, de esos que cada vez que quiere levantar el vuelo recibe una zancadilla, uno vé que además es maltratado por las fuerzas de la naturaleza no puede por menos que compadecerse...

Tampoco es cuestion de clamar contra Dios, pues un país sobre un límite de placas, y situado en el corredor típico de los ciclones veraniegos, tiene muchos puntos para pasarlas canutas año tras año. La cuestion es porqué un terremoto de similares magnitudes al de ayer, en Japón solo causa la muerte de una viejecita que pierde el equilibrio y se golpea la cabeza. La cuestión es que si exprimimos una naranja y luego llega otro y la exprime a lo bruto, cuando llega el dueño de la naranja a sacarle jugo no queda ni gota, solo una naranja espachurrada.

Ayudemos a Haití hoy, pero como decia el sabio: "si quieres ayudarme empieza por no molestarme". Una vez esté a flote, dejemos que éste y otros paises similares naveguen por donde quieran. Aunque sea a costa de un poquito de nuestro nivel de vida, de perder algunos algodoncillos de nuestro cómodo colchon, de que se resquebraje un poco la cascara que nos rodea.

Y uno recuerda las caras sonrientes de los niños de Anse-a-pitre, alucinados pero sonrientes al ver pasar a este gringo por sus calles... por llamarlas de una manera.

(Foto: J. Tomas)

jueves, enero 07, 2010

LAS FRASES DEL DÍA

¿Y si antes de empezar lo que hay que hacer empezamos lo que tendríamos que haber hecho?

Felipe (AKA: Quino)

Dedicada a los políticos, en concreto a los nuestros.

Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.

Libertad (AKA: Quino)

Dedicada a los pesimistas, los amargados, los 'rutinados',..., es decir, al público en general.

jueves, diciembre 31, 2009

PIEDRA

La doncella caminaba con paso lento pero firme por el camino. Llegó a un terreno en el que un hombre, bien plantado, observaba orgulloso sus tierras. Cuando éste vio a la joven la saludó y, extendiendo sus brazos le dijo: 'observa todas mis tierras, desde aquí hasta donde alcance tu vista, estas son mis posesiones, si te quedas las compartiré contigo'. Pero la joven se percató de los pies de aquel hombre, pies de piedra casi hasta las rodillas, pies fundidos con la roca sobre la que se asentaban. Así que la mujer declinó la oferta y, despidiéndose amablemente, siguió camino.

Kilómetros más adelante encontró otro hombre que, sentado frente a un escritorio, parecía asir algo verde. Al acercarse la joven vio montones de papeles verdes en su escritorio, y también pilas de monedas y piedras preciosas de diferentes tamaños, colores y brillos. Y al verla dijo el hombre: '¿ves todo este dinero?, si te quedas lo compartiré todo contigo'. Pero fue entonces cuando la joven observó las manos del hombre, cristalinas, traslúcidas, diamantinas,..., afiladas. 'No gracias, señor, debo seguir camino', dijo la doncella.

No mucho más lejos encontró a otro hombre, éste bastante más activo, construyendo una casa que se levantaba junto a otras muchas recién construidas. El hombre trabajaba a ritmo frenético, un ladrillo, otro ladrillo, una pared, otra pared. 'Buen día señor', dijo la joven. 'Hola hermosa doncella, me disculpará que no la salude como es debido, pues tengo que terminar esta casa'. '¿Y para qué?, si no le importa que le pregunte'. 'Pues para poder empezar otra, así cuando vengan quienes tienen que ocuparlas estarán listas, y yo obtendré mi beneficio y podré seguir construyendo, y si lo deseas podrás acompañarme'. La joven lo observó de arriba abajo, nada en él parecía de piedra, al contrario, todo él parecía pura vida. Ella se acercó y detuvo las manos que en aquel momento asían un ladrillo en la diestra y una paleta en la siniestra, le miró a los ojos, sonrió y acercó su mano al torso desnudo del hombre. Su pecho, duro como una piedra... estaba frío como tal. 'Gracias amable señor, no se fatigue y dese un respiro para que el calor de sus manos llegue al centro de su cuerpo, y el aire a sus pulmones, seguro que habrán casas más que suficientes', y la joven siguió camino. Y el hombre siguió construyendo.

Bastantes kilómetros después, cuando los llanos dejaron paso al bosque, la joven encontró una estatua marmórea en el camino, la estatua de un hombre sentado con la barbilla apoyada en sus puños y los codos en sus rodillas. 'Hola', saludó la joven... No hubo respuesta. Ella se acercó: 'No quieres hablar conmigo'... silencio. Pero el color de la piedra cambió a rosado en el pecho y la espalda de la figura humana. La joven se acercó y palpó los fríos brazos y las frías piernas de la estátua, los codos, los puños, la cabeza, todo de piedra fría y blanca, el cuello, los hombros..., el pecho,...¿el pecho?, ¡cliente!, estaba caliente. La doncella rebuscó en su zurrón y sacó un martillo con el que empezó a golpear sobre el mármol. Poco a poco los trozos de piedra fueron cayendo, dejando al descubierto unos muslos musculados, unos brazos que despertaban, una espalda rosada que se erguía, una cabellera rubia, unos ojos vivos, uno de ellos con lágrima emergente, y una sonrisa agradecida. 'Bienvenida a mi bosque, pasa o quédate, pero por favor, no te vayas hasta haber roto y desmenuzado toda la piedra que me cubre'.

miércoles, diciembre 30, 2009

LA FRASE DEL DIA

La vida es linda, el problema es que muchos confunden lindo con "Fácil".

Mafalda (AKA Quino)

QUE 2010 SEA UN AÑO PRODUCTIVO Y EXITOSO, Y UN POQUITO MENOS MALO QUE 2009.

miércoles, diciembre 23, 2009

MAFALDA

Leer a Mafalda es peligroso. Y lo es porque, a pesar de que muchas historietas se dibujaron por el maestro clarividente Quino hace varias decadas, estas siguen reflejando problemas bastante actuales con acertada ironia. ¿Que problemas?: Los primeros los que aquejan al mundo: hambre, guerras, juegos de guerras, politica, economia,... Los segundos los que aquejan a las personas de hoy: egoismo, aislamiento, individualismo, soberbia, acomodacion...

Y digo que leer sobre esto es peligroso porque solivianta el alma, porque enciende el espiritu, porque indigna y, como resultado, rebela, o incita a la rebelion, a que uno grite en voz baja, reclame con espiritu alto, denuncie en sentido general. Y es peligroso porque muy pocos lo hacen, frente a los que montados andan en los vehiculos de SU comodidad. Y cuando uno levanta la voz, cuando uno reclama sobre estos males, los acomodados se echan el dedo a la sien, se mofan, los mas agresivos te mandan callar, los interesados te callan y aquellos que algo de bondad albergan llaman a los hombres de blanco que portan camisas blancas de abertura espaldar.

Por eso hay quienes denuncian con ironia, por escrito o dibujado, para que los acomodados rian y, de entre estos, los que mas luces posean reflexionen. Son esos granitos de arena los que quiza contribuyan a una mejora significativa de la situacion mundial y del caracter humano en general.


P.I.: Me disculpan los acentos. Como diria Mafalda: Los virus informaticos debilitaron la intensidad de mi computadora.

lunes, diciembre 07, 2009

PENSAMIENTO COLECTIVO

Las miradas y los sueños puestos en Kovenhaven. Servirá para algo?. Mi positivismos desea que sí, mi escepticismo reduce mi positivismo. Y no porque uno haya tirado la toalla por lo que en anglosaxon se dice "human kind", sino porque lo que brilla por su ausencia es el PENSAMIENTO COLECTIVO.

Ejercicio: en dos minutos, piensa en las últimas acciones que has hecho que no hayan sido, al menos en la mayoría de su concepto, para para beneficio propio y exclusivo. Empieza a correr el reloj...

Enhorabuena si has encontrado al menos un acto, porque éstos no abundan hoy en día.

Ojo! tampoco pretendo andar en plan profeta con la vara de mando atizando al egoísmo a diestro y siniestro. Es cierto, justo y necesario querernos, cuidarnos, mimarnos, darnos caprichos de vez en cuando... el problema es cuando de ésto hacemos la norma, el modus vivendis, la prioridad, cuando nunca tenemos suficiente, cuando mantenemos un estilo de vida insostenible a pesar de las dificultades, a pesar de de no poder, a pesar de los pesares, lo que se viene llamando 'tren de vida por encima de las posibilidades'.

Y así andamos, exprimiendo el planeta NO INFINITO, exprimiendo las vidas propias, las cercanas y las ajenas, que tampoco son infinitas, exprimiendo los recursos, los propios, los cercanos, los ajenos, acabando con todo. Como siempre digo, los términos medios suelen ser los más acertados. Imaginemos por un momento que no necesitamos esa tercera vivienda (en mi caso ni la segunda, pues hay quien ni la primera tiene), imaginemos por un momento que en lugar del coche de máxima gama nos conformamos con uno un poco más pequeño, un poco más económico y un mucho más ecológico, imaginemos que un fin de semana no salgo, y doy un uso solidario a los 100 € que me iba a gastar, imaginemos,... imaginemos que por un momento salgo de mi YO, me elevo unos cientos de metros y miro mi existencia no desde una consciencia propia y aislada, sino desde una perspectiva planetaria, imaginemos que nos vemos como parte de un todo..., y entonces veamos cuáles son nuestras enfermedades, cuáles nuestros males, cuáles nuestros remedios. Entonces volvamos a nuestro cuerpo, no entremos por el ombligo, no, ni por el ano, sino por los ojos y los oídos, y por la nariz, hogar de ese sentido tan olvidado en el mundo visual en el que nos movemos. Y una vez dentro imaginémonos que nos tomamos un paracetamol, que somos una píldora de paracetamol. El Paracetamol no cura, pero alivia, y cuanto más paracetamol más alivio, y en este caso no hay problema de sobredosis o de contraindicaciones.

Hay quien aboga por existencias radicales (ecologistas, anticonsumistas,...) y fiscalizan a quienes no, como dije antes, al medio, posturas radicales nunca son buenas, porque se sitúan alejadas del centro, y como en todo, hay que focalizar el centro. Porque es ilógico negar los tiempos y las condiciones en las que vivimos. Pero si bajamos unos puntos nuestros niveles de acción todos, las cosas... irán mejor. Si sacrificamos unos puntos de nuestros porcentajes de beneficios en favor de la calidad de vida de nuestros trabajadores y/o de la no contaminación producida por nuestros productos, si dejamos los caprichos para las ocasiones, y no para el día a día, si reciclamos, la ropa, los objetos, las mentes, si conservamos lo bueno, si mantenemos tierra visible, si..., puedo asegurar una cosa, ganaremos tiempo, lo ganaremos todos, y quizá no sólo nuestros hijos y nietos vean mejoría, quizá estemos a tiempo de verla nosotros.

Espero que si despierto de este sueño sea para ver que se está haciendo un poco realidad, y no para despertar en medio de una pesadilla.

A los actores que tiene el poder les pido: PENSAMIENTO COLECTIVO.

miércoles, diciembre 02, 2009

TIBURONES

A los tiburones les iba bien aquello de "quien más pueda para él", pero los atunes les advirtieron que si seguían a ese ritmo acabarían con toda la comida en el mar. Pero los tiburones no hicieron caso y siguieron a su ritmo... y en unos años no quedaron peces en el mar, y los tiburones, tras comerse a los atunes, empezaron a comerse entre ellos.


(A buen entendedor...)

martes, noviembre 10, 2009

REÍRSE DE UNO MISMO

De ElPaís de hoy:

Copio extractos de la entrevista a Les Luthiers.

-Daniel Rabinovich añade: ..."¿Qué hemos ganado? Novias, muchas; dinero, bastante; fama, toda; éxito, el merecido. ¿Qué hemos perdido? Cabello, mucho; dinero, bastante; novias, todas..."

-Rabinovich se suma a la definición de la relación como algo complicada. Y en cuanto a si pesa eso de conocerse las neuras, manías, vicios y fobias de todos ellos, señala rotundo: "Repase sus libros de física elemental. Verá usted que los elementos que ha mencionado no pesan. Algunos de ellos molestan a veces, pero no pesan, de verdad"

-Ellos, como profesionales de la risa que son, tienen muy calados a los personajes que no saben mofarse de sí mismos: "Mire usted a su alrededor y se dará cuenta enseguida de quiénes son. ¿No es cierto que no le gustan cómo son los que no saben reírse de sí mismos?... Pues a nosotros tampoco", apunta Rabinovich. López Puccio se suma a la moción. Quienes pueden reírse de sí mismos son aquellos con poca soberbia.

SIN MÁS PALABRAS POR MI PARTE. DESDE AQUÍ MI RECONOCIMIENTO A ESTOS GRANDES!!!.

martes, noviembre 03, 2009

ORGULLO PATRIO

El soldado de piel morena recordaba, amarrado al poste, la situación que le había llevado frente a los ocho fusiles que ordenados en fila le apuntaban. Diez días antes, portando el estandarte nacional, llegó junto a su general en el fragor de la batalla; justo en el momento en que éste recibía un balazo en la cara interior del muslo y caía herido al suelo gritando cual cerdo en matadero. La sangre brotaba a chorro de la herida de bala, cuyo agujero atravesaba la femoral. El soldado de piel morena reaccionó instintivamente, miró a un lado y a otro buscando algún objeto con el que asistir a su general, algún trozo de tela limpio con el que hacer un buen torniquete y vendar la herida. Pero su uniforme y los de los muertos que les rodeaban estaban manchados de sangre y barro. Miró a un lado, a otro, hacia arriba, BINGO. Arrancó la bandera del mástil, la desgarró en tres tiras, una para el torniquete, una para la venda y otra para empaparla con el agua de su cantimplora y vendar con ella la frente del general. Partió el palo de la bandera en dos, improvisó unas parihuelas y obligó a otro saldado a ayudarle a transportar al general a la enfermería...
La batalla se ganó, el general salvó la vida...

El general levantó el sable lentamente, el tambor terminó su redoble, el general descargó su brazo armado y los ocho fusiles descargaron su pólvora al unísono. No hizo falta el tiro de gracia.

Así se pagaba la ofensa a las insignias patrias. El general no había podido plantar su estandarte en la posición enemiga y la victoria quedó deslucida.
Envainó su sable, giró en redondo y, caminando con una ligera cojera, le dijo a su lugarteniente: "¿Dónde tendremos la próxima batalla?".

lunes, octubre 19, 2009

OTRO PAGLIACCI

Tan rápido vamos, tan automáticos, que no vemos nisiquiera al que tenemos al lado. Mucho nos escandalizamos cuando vemos noticias de indigentes que mueren en la calle ante los ojos de todos y la actuación de nadie, o de conocidos que deciden quitarse de enmedio de forma absolutamente inexplicable par nosotros; pero estas situaciones se siguen produciendo...

Hace pocos días falleció un tío simpático, alguien que nos hacía reír con sus comentarios, alguien que aparentemente se hizo de querer. Y desapareció en circunstancias por aclarar, ya hay quien aputa al suicidio. El Sr. Montes se despidió de nosotros por la tele con un mensaje de esperanza: "la vida puede ser maravillosa"... o no. Si bien, yo creo (o quiero creer) que lo que pretendía decir es "tú puedes hacer tu vida maravillosa", o "cuando estés mal, la vida (por ejemplo: en forma de deporte) te dará ánimos, te alegrará". Aquella despedida a la sombra del oro europeo de la selección de baloncesto me sonó triste. No sonaba a rencor con la empresa por finalización de contrato, no sonaba a rencor hacia nadie, me sonó triste. El otro día, cuando ofrecieron la noticia, pude ver muchas fotos de este hombre, como ahora he visto buscando foto en internet. En casi todas las fotos veo dos cosas en común: Una es su sonrisa bonachona, la otra es la razón por la que no he elegido una foto de Montes sonriendo: unos ojos de mirada triste.

Siempre he admirado a quienes tratan de alegrar la vida de los demás a pesar de su propia tristeza. Y, desde el otro lado, siempre me enerva la indiferencia con la que nuestro automatismo trata a éstas y a todas las personas en general. La vida de los demás, salvo la de algunos familiares cercanos, y ésto por principio de proximidad, nos importa un carajo!!.

Gracias al carisma de sus frases, tardaremos un poco más de dos días en olvidarnos de este hombre que, con sus coletillas, nos hacía reír o disfrutar de un aburrido partido de fútbol. Que allá donde esté, sea feliz, así lo espero. Y a los demás, que sirva de tirón de orejas. Estamos rodeados de gente que no lo está pasando bien; pero nuestras propias "desgracias" son super-importantes, y no tenemos "tiempo" para dedicarnos a ver si los demás están bien o mal. Mi próximo post, que bien criticado será por mi amigo Ika, será rotundamente aleccionador, porque hace falta potenciar el PENSAMIENTO COLECTIVO.

jueves, octubre 15, 2009

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

TRIBUNA: JULIO LLAMAZARES

JULIO LLAMAZARES 11/10/2009 ElPaís

Muchos de los españoles que pudieron estudiar gracias a la existencia de una enseñanza pública ahora llevan a sus hijos a colegios y universidades privados, que son mejores según afirman, entre otras cosas menos objetivas, porque no todo el mundo puede acceder a ellos. Del mismo modo, en lugar de a la Seguridad Social, que está tan masificada, acuden a la sanidad privada, más personal y mejor según ellos (aunque, cuando se les presenten problemas de envergadura, les desviarán a los hospitales públicos, que disponen de más medios y más médicos) y, como se fían más de los bancos que del Estado, lógicamente, pues éste va a quebrar en cualquier momento, contratan seguros privados que les garanticen el bienestar futuro.
De donde viene esa desconfianza por los servicios públicos del Estado que discurre paralela a un fervor cada vez más extendido por los que presta el sector privado y que tanto sorprende a muchos extranjeros, para quienes la sanidad pública española es envidiable y en cuyos países generalmente la educación pública es casi exclusiva, no porque no sean ricos, sino porque consideran sencillamente que es la mejor. Es algo que se discute desde hace tiempo sin que nuestros opinadores encuentren una explicación.
Porque, si bien es cierto que tanto la educación como la sanidad públicas españolas tienen problemas, especialmente en aquellas autonomías en las que los gobiernos de la derecha se empeñan en arruinarlas para justificar su privatización, que es lo que pretenden, ello no explica tal desapego hacia ellas, del mismo modo en que tampoco se entiende mucho esa admiración creciente que despierta en muchas personas todo lo que tenga que ver con el sector privado. Salvo que entendamos como justificación, claro, el deseo de muchos compatriotas de emular a las clases más pudientes, que desde siempre han puesto por encima de cualquier otro el criterio de la exclusividad.
El caso es que, de un tiempo para acá, coincidiendo con la bonanza económica que España ha vivido durante años, incluso ahora que esa bonanza se ha detenido a causa de la crisis, los españoles se han lanzado a comprar acciones de las empresas privadas de educación y de sanidad, bien sea en forma de contratos, bien trasladando a sus hijos de los colegios y universidades públicos a los cada vez más numerosos centros privados. Todo ello en la convicción de que son mejores y de que en ellos no encontrarán inmigrantes (salvo los hijos de diplomáticos y gente así) y toda esa gente cutre que llena los hospitales y los colegios e institutos públicos. Razón no les falta, a decir verdad, si no fuera que ellos mismos, muchas veces, comparten esa condición para los ricos de toda la vida, que ven con desagrado cómo los hospitales y los colegios privados empiezan también a masificarse y a vulgarizarse con su presencia. Es lo que tiene vender ideas, que, si te las compran, ya no son tuyas.
El problema, en cualquier caso, no es la actitud de todas esas personas, que, al fin y al cabo, se pagan con su dinero su afán de ascenso social, sino, para los demás, aquellos que no podemos o no queremos seguir sus pasos, el deterioro de los servicios públicos al que de modo premeditado, aunque muy sutil, están llevando en los territorios de su competencia ciertos gobiernos autonómicos (esos que consideran que lo privado es siempre mucho mejor que lo público) con el fin de desviar a los usuarios hacia aquél, lo que les permite de una tacada ahorrar dinero y hacer negocio (¿o en manos de quién están, si no de ellos y sus amigos, los colegios y las clínicas privados?), y el consiguiente desprestigio que de todo lo que sea público se ha establecido en nuestra sociedad. Un desprestigio que cala cada vez más, como continuamente nos muestran muchos ejemplos (deplorar los servicios públicos es casi ya un deporte nacional, incluso entre sus trabajadores), y que se manifiesta sobremanera en el modo en que la gente se comporta ante los servicios públicos y ante los que no lo son. Así, uno puede observar cómo la gente llega ya protestando a los primeros, tenga razón o no para hacerlo, mientras que en los segundos aguanta colas o negativas sin rechistar. O asistir a la escena que un fontanero (el ejemplo sirve para cualquier otra profesión) que en su trabajo hace esperar varias horas, incluso días, a sus clientes sin dar luego ninguna explicación por ello protagoniza porque su médico de cabecera tarda 15 minutos en atenderlo.
Y es que, al hilo de todo lo comentado, parece que los únicos que tienen responsabilidad por sus actuaciones son los empleados públicos, mientras que los de las empresas privadas están exentos de cualquier culpa. Es más, contraviniendo la ley y hasta la lógica, a aquéllos se les presupone todo tipo de defectos y carencias mientras que a éstos se les ve como modélicos, incluso cuando son, como pasa con muchos médicos, que actúan al mismo tiempo en los dos sistemas, exactamente los mismos.
Al final, va a tener razón El Roto cuando sintetizaba en una de sus viñetas con su habitual vitriolismo el nuevorriquismo hispánico. Dos muertos esperan en sus ataúdes el momento de su enterramiento y uno le dice al otro: "Pues a mí me hicieron la autopsia por lo privado. ¡No veas qué diferencia!".

Julio Llamazares es escritor.