La feria del libro no es para buscar los últimos betsellers, aunque el 10% de descuento nos aliente, si no para buscar y rebuscar en busca de joyas, de libros que nos aporten y aporten, como el último de Iñaki (
El fin de una época (2011)), que promete dar en algunas dianas, y así espero. Pero por 5 eurillos llegó a mis manos, y a mi bolsa, un libro que sólo(*) por el título llama la atención al más despistado: ¡
Indignaos!. De
Stéphane Hessel. Último superviviente de aquellos que participaron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, luego habrá que leerle, no?. Y más cuando habla de la insumisión (pacífica) a la dictadura de los mercados. Pues habrá que indignarse... pero con los mercados, los poderes fácticos, los inútiles que creyéndose en el poder le hacen el juego a los poderes fácticos, y con quienes se aprovechan de estos poderes para llenarse los bolsillos, los maleteros de sus bólidos y las bodegas de sus yates.
Pero nunca indignarse con los queridos, sean mucho o algo queridos, porque hoy escuché una frase: "
Que las pasiones pueden tensar los lazos de amistad que nos unen, pero nunca deben romperlos" (
American History X)

(*)
Me niego a retirarle el acento a "sólo" por meras razones de comodidad, acúsenme de retrógrado, pero se empieza por quitar un acento y se acaba por quitarlos todos, o aceptar "k" en lugar de "que". Además, sin acento sólo aun estará más solo.