Y es que este fin he decidido viajar para despedirme, carretera y manta, de la pérfida Albión, que ni tan pérfida ni tan Albión (más bien gris). Así que me he hecho la ruta de las piedras aprovechando que tenía que viajar a Exeter por motivos académicos. De ahí seguí camino hacia Wells (pozos), donde la cámara no me dejó fotografiar su espectacular catedral por falta de energía (de la cámara). Intuyo que aquellas eran las tierras por las que una vez cabalgó el Rey Arturo, por la cantidad de tiendas, vehículos de empresas de reparto, Inns, Pubs, etc., que vi por carretera con nombres como Camelot o Avalon.
Luego fui a Bristol, donde me encontré con piedras de las primeras, de las que hablaba al principio, de las buenas, de cuya compañía y arte uno disfruta. Al día siguiente a disfrutar de más piedras, pero en este caso de las que los hombres ponen una encima de otra y fijan con argamasa. Impresionante la ciudad de Bath, donde en una plaza se juntan piedras antiquísimas, piedras antiguas, aguas termales y un par de humoristas enseñando sus posaderas a cientos de turistas...
Y después a ver las antiguas piedras, las que marcan las direcciones y las estaciones (quizá fui buscando dirección, pero principalmente para echar la foto y mandársela a alguien querido, cosa que ya he hecho).
No coloco reportaje fotográfico, porque es lo que tiene viajar solo, uno sólo encuentra paisajes, edificios y piedras en las fotos muertas de su cámara; porque si retratarse uno mismo trata sólo obtiene primerísimos planos extrae-defectos faciales (lo que dé la longitud del brazo propio) o culos a la carrera sorprendidos por el automático de la cámara (qué rápido pasan 10 segundos). Y para fotos malas, mejor las postales paisajístas.
Y es que me encanta viajar, uno se encuentra con uno mismo cuando viaja en la propia compañía, se encuentra, o se pierde, de sí mismo, pero diantre, ya me gustaría salir decentemente en alguna foto de vez en cuando, y poner la cabeza como un bombo a una de esas piedras de las que hablaba al principio que con infinita paciencia y sorprendente interés escuche mis batallas y explicaciones de la Falla...