De cara a 2014, como hoy me dijo una amiga vía mensaje: Nuevas aventuras!!!. Y para ello, nuevas actitudes (ver vídeo abajo), y sin más, Feliz 2014!!, y siempre con música.
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martes, diciembre 31, 2013
2014
Respecto a mi entrada anterior, hacer balance es bueno, porque se aprende de los errores cometidos, se reflexiona sobre lo que fue, lo que se hizo, las consecuencias que tuvo, se recapitula lo aprendido. Pero desde luego, lo último es anclarse en el pasado (aunque reciente).
De cara a 2014, como hoy me dijo una amiga vía mensaje: Nuevas aventuras!!!. Y para ello, nuevas actitudes (ver vídeo abajo), y sin más, Feliz 2014!!, y siempre con música.
De cara a 2014, como hoy me dijo una amiga vía mensaje: Nuevas aventuras!!!. Y para ello, nuevas actitudes (ver vídeo abajo), y sin más, Feliz 2014!!, y siempre con música.
domingo, diciembre 22, 2013
2013 BLUFF
Llevo unos días pensando en escribir algo por aquí, porque hay necesidad, pero no sabía muy bien sobre qué: si sobre las barbaridades que está haciendo el (des)gobierno de mi país, o sobre mis vicisitudes e inquietudes. De lo primero mejor que escriban otros, que mejor lo harán, y yo no quiero acumular mal humor. De lo segundo no sé muy bien qué decir, ni por dónde empezar. Así que una recapitulación del año vivido podría ser un buen punto de partida. Y el título de la entrada ya dará pistas de por dónde ha ido éste mi 2013.
Empezó con buenas intenciones, con buenas promesas, con excelentes perspectivas... que no duraron ni cinco días. Se volvió a intentar; nadie me puede acusar de no haber apretado las nalgas, de no haber sorteado contrariedades, de no coger el timón, o los mandos, para cambiar el rumbo y superar las tormentas. Pero es que, precisamente, ha sido un año de muchas tormentas, y no precisamente meteorológicas. Tras un febrero triste llegó un marzo espléndido, divertido, tranquilo, ilusionante..., que desembocó en un abril más triste y un mayo caótico. Y desde ahí, la montaña rusa, la bajada a los infiernos, el ascenso a los cielos (en agosto) y de nuevo vuelta a la montaña rusa, terminando en un noviembre en el que el sopapo que me ha dado el año ha sido de impresión. Y el año termina como empezó, con ilusión, con esperanza, ¿con ánimo? con tristeza; pero más sabio, con más herramientas. Y es que parece que de eso se trata la vida, ¿no?, de aprendizaje... El problema es que uno ya está cansado, cansado de coger el timón con fuerza para atravesar tormentas. En 2014 lo que haré será dar timonazos cuando se acerquen las nubes, evitar las tormentas, y tratar de navegar por aguas más tranquilas. Obligación tengo para ello.
Empezó con buenas intenciones, con buenas promesas, con excelentes perspectivas... que no duraron ni cinco días. Se volvió a intentar; nadie me puede acusar de no haber apretado las nalgas, de no haber sorteado contrariedades, de no coger el timón, o los mandos, para cambiar el rumbo y superar las tormentas. Pero es que, precisamente, ha sido un año de muchas tormentas, y no precisamente meteorológicas. Tras un febrero triste llegó un marzo espléndido, divertido, tranquilo, ilusionante..., que desembocó en un abril más triste y un mayo caótico. Y desde ahí, la montaña rusa, la bajada a los infiernos, el ascenso a los cielos (en agosto) y de nuevo vuelta a la montaña rusa, terminando en un noviembre en el que el sopapo que me ha dado el año ha sido de impresión. Y el año termina como empezó, con ilusión, con esperanza, ¿con ánimo? con tristeza; pero más sabio, con más herramientas. Y es que parece que de eso se trata la vida, ¿no?, de aprendizaje... El problema es que uno ya está cansado, cansado de coger el timón con fuerza para atravesar tormentas. En 2014 lo que haré será dar timonazos cuando se acerquen las nubes, evitar las tormentas, y tratar de navegar por aguas más tranquilas. Obligación tengo para ello.
sábado, noviembre 16, 2013
ESTACIONES
Hace un tiempo los escritores hablaban de la primavera, del verano, del otoño, del invierno, los pintores las pintaban, Vivaldi les componía música dedicada, la gente las añoraba.
De un tiempo a esta parte, quizá por la acción del hombre, quizá por el devenir de los tiempos, por estas tierras dos de ellas han desaparecido, y pasamos del verano al invierno, y de éste de vuelta al primero. Pasamos de la manga corta al sweter de lana, del sol radiante a los cielos grises, de la alegría a la tristeza, de forma abrupta, sin tiempo ni preparación para adapatarnos al cambio... la Montaña Rusa.
Y es que, así como el cuerpo necesita de primaveras y otoños, la mente necesita de épocas de transición de alegría mesurada, de preocupaciones aliviadas, de entrenamiento, tanto para gestionar la felicidad en tiempos de abundancia como para domar a los monstruos en épocas de crisis.
Porque vivir se puede en la montaña rusa, si uno es fuerte y valeroso, voluntarioso y dedicado, ilusionado; pero más antes que después el alma se agota y el cuerpo se consume.
Por eso, si las estaciones de tránsito desaparecen hay que buscarlas, si llegan hay que reconocerlas y vivirlas, porque son buenas, porque nutren, porque entrenan y preparan, para lo bueno y para lo malo. Así que PACIENCIA.
Todo pasa, todo llega.
De un tiempo a esta parte, quizá por la acción del hombre, quizá por el devenir de los tiempos, por estas tierras dos de ellas han desaparecido, y pasamos del verano al invierno, y de éste de vuelta al primero. Pasamos de la manga corta al sweter de lana, del sol radiante a los cielos grises, de la alegría a la tristeza, de forma abrupta, sin tiempo ni preparación para adapatarnos al cambio... la Montaña Rusa.
Y es que, así como el cuerpo necesita de primaveras y otoños, la mente necesita de épocas de transición de alegría mesurada, de preocupaciones aliviadas, de entrenamiento, tanto para gestionar la felicidad en tiempos de abundancia como para domar a los monstruos en épocas de crisis.
Porque vivir se puede en la montaña rusa, si uno es fuerte y valeroso, voluntarioso y dedicado, ilusionado; pero más antes que después el alma se agota y el cuerpo se consume.
Por eso, si las estaciones de tránsito desaparecen hay que buscarlas, si llegan hay que reconocerlas y vivirlas, porque son buenas, porque nutren, porque entrenan y preparan, para lo bueno y para lo malo. Así que PACIENCIA.
Todo pasa, todo llega.
jueves, enero 05, 2012
2011
Parece curioso, aunque desde mi punto de vista, siempre a contra-corriente, perfectamente adecuado, que mi primera entrada de 2012 se titule 2011 (Mis reflexiones sobre la ciudad de Madrid podrán esperar). Y es que al final de cada año es inevitable hacer balance, y yo, a contra-corriente, pues lo he hecho al comenzar el nuevo.
Y qué fue de 2011? Un año de desilusiones, pero de esperanzas, un año de disgustos, pero de alegrías, un año sufrido, pero vivido. Y es que no hay nada peor que regodearse en la cómoda inactividad, en el "virgencita virgencita, que me quede como estoy", en el inmovilismo. Por eso me indigné y salí a la calle a decir que dejaran de tomarnos el pelo, por eso luché por el amor, hasta que el cuerpo dijo basta y el corazón dañado falló. Un año en el que en tiempos de crisis conseguí dinero, para trabajar y dar trabajo, y dí trabajo. Un año de arreglos (para nada estéticos) del cuerpo propio, y de arreglos y desarreglos de mente y alma. Año, como digo, de disgustos, pero de alegrías, de dar y darme oportunidades, y de estrellarme contra paredes (porqué lo hacemos todo tan complicado cuando es sencillísimo). En definitiva, un año VIVIDO. A veces las cosas no salen como uno desea, o los deseos no van en consonancia con las acciones, pero como decían los payasos de la tele: Lo importante no es ganar, lo importante es participar... y divertirse. Y como dicen los libros de autoayuda (autoayuda para quien los escribe, que buenos beneficios sacan): Lo que no te mata te hace más fuerte, o, como prefiero decir yo (tragaldabas que es uno): Lo que no mata engorda.
Aun así, las lecciones (de vida) no acaban de asentarse (masoca? cabezota? tontoelhaba?), y los trenes, con sus cargas de disgustos y desengaños, pero también de buenos momentos y esperanzas, no acaban de salir de la estación, por más que el guardavías haga sonar el silbato. En cualquier caso, lo mejor que puedo decir de 2011 es que pasó.
Será cuestión de seguir viviendo en 2012..., a pesar de lo que digan algunos que dijeran los Mayas. Y si llegara el caso (como leí una vez en un libro) emularé a los indios americanos, y diré cada mañana al levantarme: "hoy es un gran día para morir".
Y qué fue de 2011? Un año de desilusiones, pero de esperanzas, un año de disgustos, pero de alegrías, un año sufrido, pero vivido. Y es que no hay nada peor que regodearse en la cómoda inactividad, en el "virgencita virgencita, que me quede como estoy", en el inmovilismo. Por eso me indigné y salí a la calle a decir que dejaran de tomarnos el pelo, por eso luché por el amor, hasta que el cuerpo dijo basta y el corazón dañado falló. Un año en el que en tiempos de crisis conseguí dinero, para trabajar y dar trabajo, y dí trabajo. Un año de arreglos (para nada estéticos) del cuerpo propio, y de arreglos y desarreglos de mente y alma. Año, como digo, de disgustos, pero de alegrías, de dar y darme oportunidades, y de estrellarme contra paredes (porqué lo hacemos todo tan complicado cuando es sencillísimo). En definitiva, un año VIVIDO. A veces las cosas no salen como uno desea, o los deseos no van en consonancia con las acciones, pero como decían los payasos de la tele: Lo importante no es ganar, lo importante es participar... y divertirse. Y como dicen los libros de autoayuda (autoayuda para quien los escribe, que buenos beneficios sacan): Lo que no te mata te hace más fuerte, o, como prefiero decir yo (tragaldabas que es uno): Lo que no mata engorda.
Aun así, las lecciones (de vida) no acaban de asentarse (masoca? cabezota? tontoelhaba?), y los trenes, con sus cargas de disgustos y desengaños, pero también de buenos momentos y esperanzas, no acaban de salir de la estación, por más que el guardavías haga sonar el silbato. En cualquier caso, lo mejor que puedo decir de 2011 es que pasó.
Será cuestión de seguir viviendo en 2012..., a pesar de lo que digan algunos que dijeran los Mayas. Y si llegara el caso (como leí una vez en un libro) emularé a los indios americanos, y diré cada mañana al levantarme: "hoy es un gran día para morir".
miércoles, diciembre 30, 2009
LA FRASE DEL DIA
martes, junio 17, 2008
AÚN MÁS DESPACIO
-Me encanta venir al trabajo andando, siempre que la climatología lo permite, o a veces a pesar de ella. Tampoco es que tenga que recorrer mucha distancia, en colinas bajar una y subir otra, en canciones 3 ó 4 (dependiendo de su duración). Claro que es cierto que uno no tiene que fichar, aunque cuánto antes se empieza antes se acaba (no siempre), esa es mi suerte, pero normalmente suelo abrir la paraeta, a pesar de venir sin prisas.
-Me encanta venir andando porque así espanto a las decenas de conejos que viven en la falda de la colina del Campus, me encanta venir andando por si cazo con la vista algún buzzard (águila ratonera que ahora se da por llamar en castellano buzardo, ¿por qué?), me encanta venir andando para ver a los dos caballos que pastan en la colina de enfrente, con o sin chubasquero, según llueva (hoy uno tenía frío y lo llevaba puesto aunque el sol brillaba).
-Me encanta venir andando porque subir la colina (bastante empinada) es un buen ejercicio para las piernas, sobre todo si uno va cargado (como siempre suelo ir).
-Me encanta venir andando porque me da tiempo para pensar, para soñar, despierto.
Y ahora unas preguntas en plan Pepito Grillo:
1. ¿Desayunas sentado?.
2. ¿Te pones los calcetines y los zapatos sentado?.
3. ¿Te maquillas sentado/a?.
4. ¿Por qué te maquillas?.
5. ¿Para qué?.
6. ¿Has parado el coche en la primera estación de servicio que encuentras en la autopista de camino a casa sólo para ver una espectacular puesta de sol?.
7. ¿Sabes dónde está la estrella polar en el cielo (la cruz del sur en el hemisferio sur)?. ¿Sabías que el dragón se cuela y serpentea entre las dos osas?.
8. ¿Cuánto tardas en leer un libro? ¿cuánto en olvidar su contenido o su argumento?.
9. ¿Caminas todo lo deprisa que puedes para llegar antes? ¿llegas antes?.
10. ¿Crees que vives demasiado deprisa?.
Aquí va una ayudita a la pregunta 7 (pincha en ela imagen para aumentarla):
-Me encanta venir andando porque así espanto a las decenas de conejos que viven en la falda de la colina del Campus, me encanta venir andando por si cazo con la vista algún buzzard (águila ratonera que ahora se da por llamar en castellano buzardo, ¿por qué?), me encanta venir andando para ver a los dos caballos que pastan en la colina de enfrente, con o sin chubasquero, según llueva (hoy uno tenía frío y lo llevaba puesto aunque el sol brillaba).
-Me encanta venir andando porque subir la colina (bastante empinada) es un buen ejercicio para las piernas, sobre todo si uno va cargado (como siempre suelo ir).
-Me encanta venir andando porque me da tiempo para pensar, para soñar, despierto.
Y ahora unas preguntas en plan Pepito Grillo:
1. ¿Desayunas sentado?.
2. ¿Te pones los calcetines y los zapatos sentado?.
3. ¿Te maquillas sentado/a?.
4. ¿Por qué te maquillas?.
5. ¿Para qué?.
6. ¿Has parado el coche en la primera estación de servicio que encuentras en la autopista de camino a casa sólo para ver una espectacular puesta de sol?.
7. ¿Sabes dónde está la estrella polar en el cielo (la cruz del sur en el hemisferio sur)?. ¿Sabías que el dragón se cuela y serpentea entre las dos osas?.
8. ¿Cuánto tardas en leer un libro? ¿cuánto en olvidar su contenido o su argumento?.
9. ¿Caminas todo lo deprisa que puedes para llegar antes? ¿llegas antes?.
10. ¿Crees que vives demasiado deprisa?.
Aquí va una ayudita a la pregunta 7 (pincha en ela imagen para aumentarla):
lunes, junio 02, 2008
MÁS DESPACIO
El otro día escribía sobre la forma de tomarse la vida, sin prisa pero sin pausa, pero sobre todo sin agobios.
Hoy quiero ahondar un poco más en el tema.
El tiempo y las prisas siempre son nuestra perdición. Cuántas veces hemos utilizado la frase "es que no tengo tiempo" (servidor el primero) como excusa para no hacer algo, no atender a alguien o no acudir a algún sitio. Y la mayoría de veces nos arrepentimos, especialmente cuando vemos que haciendo eso, atendiendo a esa persona, o visitando esos sitios, nos habríamos sentido bien, contentos, habríamos disfrutado de minutos, segundos, horas agradables.
Y luego está la paciencia, esa que brilla por su ausencia. Ya se lo decía el maestro Hora a Momo.
Vísteme despacio, que tengo prisa, no me cansaré de decirlo.
Tengo una compañera que se mueve rápido, tan rápido que hace ruído al andar, las tablas del suelo crujen, tan rápido que los vasos se rompen en sus manos, tan rápido que las cosas caen al suelo, y no hay(?) tiempo para recogerlas... tan rápido que la vida se convierte en una sucesión de hechos, momentos y problemas. Yo era así, me movía tan rápido que al final me rompí, pensaba tan rápido que al final, como no podía ser de otro modo, me rompí. Hablaba tan rápido que al final rompí a otros. Sólo cuando uno se mueve despacio, piensa despacio, habla despacio, avanza. En relación a este tema, el libro Momo es mi biblia, porque en ningún sitio he encontrado unas ideas que expresen mejor lo que quiero decir, que vivimos muy deprisa, demasiado, y rompemos cosas, rompemos el mundo, por atolondramiento, casi más que por egoísmo, porque no somos egoístas (no somos tan listos, aunque algunos se lo crean), somos tontos, por vivir deprisa, por pretender avanzar.
Propongo un ejercicio:
Por la mañana, antes de salir de casa, pon música de fondo, animada pero no tanto, alegre, desayuna, friega los platos, date un baño, arregla el dormitorio, vístete despacio, siéntate para ponerte los calcetines y los zapatos (nunca lo hagas al modo saltarín de pata coja), mira la camisa que eliges, si te gusta, si te vas a sentir cómodo/a dentro de ella todo el día... Una vez hecho todo esto mira cuánto has tardado en salir de casa. Si la diferencia es de unos 30 minutos respecto a días en los que te tomas el café y te vistes a trompicones para salir corriendo no te preocupes, esos 30 minutos "ganados"(?) los ocuparás por la noche, al volver a casa del trabajo, limpiando, ordenando el dormitorio, fregando el desayuno y la cena del día anterior. Normalmente, y puesto que llegas cansado/a del trabajo, esas maniobras te costarán unos 45 minutos... y los hombres grises te habrán robado 15 minutos de tu vida...
Hoy quiero ahondar un poco más en el tema.
El tiempo y las prisas siempre son nuestra perdición. Cuántas veces hemos utilizado la frase "es que no tengo tiempo" (servidor el primero) como excusa para no hacer algo, no atender a alguien o no acudir a algún sitio. Y la mayoría de veces nos arrepentimos, especialmente cuando vemos que haciendo eso, atendiendo a esa persona, o visitando esos sitios, nos habríamos sentido bien, contentos, habríamos disfrutado de minutos, segundos, horas agradables.
Y luego está la paciencia, esa que brilla por su ausencia. Ya se lo decía el maestro Hora a Momo.
Vísteme despacio, que tengo prisa, no me cansaré de decirlo.
Tengo una compañera que se mueve rápido, tan rápido que hace ruído al andar, las tablas del suelo crujen, tan rápido que los vasos se rompen en sus manos, tan rápido que las cosas caen al suelo, y no hay(?) tiempo para recogerlas... tan rápido que la vida se convierte en una sucesión de hechos, momentos y problemas. Yo era así, me movía tan rápido que al final me rompí, pensaba tan rápido que al final, como no podía ser de otro modo, me rompí. Hablaba tan rápido que al final rompí a otros. Sólo cuando uno se mueve despacio, piensa despacio, habla despacio, avanza. En relación a este tema, el libro Momo es mi biblia, porque en ningún sitio he encontrado unas ideas que expresen mejor lo que quiero decir, que vivimos muy deprisa, demasiado, y rompemos cosas, rompemos el mundo, por atolondramiento, casi más que por egoísmo, porque no somos egoístas (no somos tan listos, aunque algunos se lo crean), somos tontos, por vivir deprisa, por pretender avanzar.
Propongo un ejercicio:
Por la mañana, antes de salir de casa, pon música de fondo, animada pero no tanto, alegre, desayuna, friega los platos, date un baño, arregla el dormitorio, vístete despacio, siéntate para ponerte los calcetines y los zapatos (nunca lo hagas al modo saltarín de pata coja), mira la camisa que eliges, si te gusta, si te vas a sentir cómodo/a dentro de ella todo el día... Una vez hecho todo esto mira cuánto has tardado en salir de casa. Si la diferencia es de unos 30 minutos respecto a días en los que te tomas el café y te vistes a trompicones para salir corriendo no te preocupes, esos 30 minutos "ganados"(?) los ocuparás por la noche, al volver a casa del trabajo, limpiando, ordenando el dormitorio, fregando el desayuno y la cena del día anterior. Normalmente, y puesto que llegas cansado/a del trabajo, esas maniobras te costarán unos 45 minutos... y los hombres grises te habrán robado 15 minutos de tu vida...
martes, mayo 27, 2008
DESPACIO
Hay que entregar, no llego, ¿¡cómo se espera que uno cree, aunque sea ciencia, con un reloj respirando sobre la nuca!?. La palabra más temida de todo científico (de nombre o de facto) es un término inglés: 'deadline'. Y todos sabemos lo que significa la primera parte: DEAD. Vamos, que o entregas o estás muerto (la mayoría de las veces metafóricamente hablando, afortunadamente, o no). Eso nos hace vivir siempre con prisas, agobiado, pensando en tu trabajo aunque estés bajo el grifo de la ducha (lugar de inspiración personal, será porque el agua limpia mis ideas y despeja la mente) o sentado en la taza del water (donde suelo revisar artículos que me mandan para corregir de revistas... la de metáforas que se me están ocurriendo, pero mejor lo dejamos ahí).
Bueno, después de tantas intimidades, reflexionemos:
Uno siempre ha vivido corriendo, con prisas, por entregar, por llegar, por amar, por vivir,... hasta que uno, sin darse cuenta, o dándose, también parece que tenga prisa por morir. Hay mucha presión externa, pero la peor presión es la que emana de nosotros mismos. Nos presionamos mucho, en el trabajo, en la vida, en el amor, en el sexo,..., siempre hay que dar la talla, para alcanzar el éxito, o la felicidad (¿es lo mismo?, no desde luego). Hace ya tiempo escribí sobre la búsqueda de la felicidad en SONREIR. Y veo que ya entonces utilizaba la palabra DESPACIO. Y es que no hay otra. Reza el refrán: "vísteme despacio que tengo prisa". El trabajo hecho con calma, con paciencia y con mimo sale mejor. El amor... pues lo mismo. Y la vida... pues también, y además se saborea más. El peor enemigo nuestro somos nosotros mismos. Tenemos que quitarnos toda esa presión que nuestro peor jefe, nosotros, nos mete(mos). Sólo liberados de esa presión podemos disfrutar de nuestro trabajo, amor y vida... y sexo por supuesto.
Y si no se llega a la entrega, pues se piden disculpas, se solicita un aplazamiento y adelante. Y si no nos dan ese aplazamiento, pues a otra cosa mariposa.
¿
Ejemplos?: Pues uno que me viene que ni pintado: hablando de tortugas...
martes, marzo 04, 2008
TRABAJO
Como se dice en mi tierra: Vaig de cul!
Seguire pasando estos dias por aqui y haciendo algunas visitas a vuestras casas, pero no encuentro tiempo para hacer entradas, y mis neuronas (las dos, si, la cojita tambien) tienen que estar concentradas en las mil cosas que tengo que escribir y preparar en muy poco tiempo (y el reloj del conejito blanco que no se detiene, Damn!). Asi que no habran entradas recientes, soooooorry. Quiza la semana que viene.
Aunque con lo imprevisible que es uno, igual me da un desvario mental y me levanto a las 3 de la manyana a transcribir una inspiracion divina.
Bueno, lo dicho, muchos besos y abrazos. Hasta muy pronto.
Always look at the bright side of the life (Monty phyton)
lunes, marzo 05, 2007
Sin tiempo para todo
Y es que es bueno cuando uno llega y dice: "No tengo tiempo ni para mi diario" (que es lo que vendría a ser esta web), porque si escribo lo que vivo no vivo, y nada tengo para escribir... más que tonterías.
Pero bueno, habiendo encontrado el momento, aquí dejo una foto de la Catedral de Truro, ciudad que visité el sábado.
Pero bueno, habiendo encontrado el momento, aquí dejo una foto de la Catedral de Truro, ciudad que visité el sábado.
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