Será la ocupación, de tareas y de mente, los viajes, la pereza, lo que me hacen visitar este lugar con tan poca frecuencia. Pero ya que es un rincón con 8 años de vida, que tanto aporta, habrá que visitarlo de vez en cuando.
Y hoy con CONTROL. Tanto en las tareas como en la mente, control. Tanto en la euforia como en la tristeza, control. Porque los excesos siempre acarrean daño, y la calma es necesaria, tanto para la obra como para el descanso. Por eso, en la adversidad, nada como un poco de calma, un retiro, un respiro.
Y en la felicidad, alegría, pero también desde la calma, porque se vive más, se saborea más.
Lo mismo en tiempos de transición, en tiempos neutros, en los que ni truena ni brilla el sol... Calma, control.
De momento, esta noche nada más, seguiremos informando. Buenas noches.
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viernes, mayo 02, 2014
jueves, febrero 20, 2014
CLARIVIDENCIA
Dice la wikipedia que la clarividencia es una hipotética capacidad de percepción extrasensorial que permitiría a algunas personas recibir información de acontecimientos futuros (sin el auxilio de medios técnicos).
Yo prefiero tomar la palabra desde su análisis: clari- (claro) videncia (ver): ver con claridad. Y de eso se trata, no de ver y/o adivinar el futuro. Más bien ver con claridad el presente, desde la objetividad, centrado, desde la calma; captando todos los detalles para poder tomar decisiones sin precipitarse, sin dañar, sin dañarse.
Por experiencia, las bolas de cristal no funcionan, y a veces se vé más con los ojos cerrados que a través de mil pantallas. Ojos cerrados, respiración, calma... y sin prisa pero sin pausa.
De qué sirve mirar al futuro, si el futuro se construye desde el presente, y el futuro que hoy se construye puede cambiar con lo que se construya mañana. Así pues, mejor centrarse en construir el presente.
Por hoy ya está bien de filosofar. Buenas noches.
Yo prefiero tomar la palabra desde su análisis: clari- (claro) videncia (ver): ver con claridad. Y de eso se trata, no de ver y/o adivinar el futuro. Más bien ver con claridad el presente, desde la objetividad, centrado, desde la calma; captando todos los detalles para poder tomar decisiones sin precipitarse, sin dañar, sin dañarse.
Por experiencia, las bolas de cristal no funcionan, y a veces se vé más con los ojos cerrados que a través de mil pantallas. Ojos cerrados, respiración, calma... y sin prisa pero sin pausa.
De qué sirve mirar al futuro, si el futuro se construye desde el presente, y el futuro que hoy se construye puede cambiar con lo que se construya mañana. Así pues, mejor centrarse en construir el presente.
Por hoy ya está bien de filosofar. Buenas noches.
miércoles, enero 22, 2014
PRIORIDADES
Las obligaciones, lo que debemos hacer, lo que tenemos que hacer... palabras que no vendría mal que fueran coronadas por comillas; puesto que deberes y obligaciones no son dogmas de fe ni verdades universales. Lo que "debemos" hacer viene determinado por lo que otros dicen que es nuestra obligación, o lo que nosotros mismos creemos que es preceptivo o mandado, o por lo que el devenir de los tiempos y la sociedad viene imponiendo directa o subjetivamente en nuestras mentes y nuestros ánimos.
Y es que muchas veces decidimos qué hacer, a qué dedicar nuestro tiempo y esfuerzos, en base a lo que otros esperan de nosotros, o en base a lo que nosotros creemos que nos hará prosperar en la sociedad o que nos hará buenos en ojos de los que nos rodean; muchas veces a costa de nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra tranquilidad y nuestra felicidad.
No nos engañemos, hay gente que encuentra sentido a su vida en satisfacer esos deberes impuestos por otros o autoimpuestos. Son aquellos cuya felicidad depende de la aprobación de los otros, o aquellos que piensan que su vida tendrá sentido a través del prestigio, el reconocimiento, la fama, el poder, o lo que viene a ser lo mismo, el quedar por encima de los demás (de alguna manera). Pero al final todos acabamos en la misma posición, unos tres metros bajo tierra, o sobre ella si nos meten en un nicho.
Por eso es importante decidir qué hacermos en cada momento de nuestras vidas, no en base a lo que "debemos" hacer, sino en base a qué queremos hacer, qué nos satisface más, qué nos aporta más, qué nos beneficia más; pero, además, ponderándolo en base al esfuerzo y energía que nos cueste hacerlo.
Un guepardo abandonará la carrera para capturar a su presa cuando el conseguirla le suponga gastar más energía que la que la presa le vaya a proporcionar.
Por eso, porque la vida pasa, muy rápido, por la fragilidad de nuestras vidas, y la de nuestros cuerpos, por lo efímero, porque los tiempos no son alegres y la felicidad no abunda, es importante establecer prioridades, relajarse un tanto, y movernos siempre en la dirección que nos aporte mayor bienestar con menor sufrimiento, sin olvidarnos de que alrededor viven otros y que debemos ayudarnos, pero librándonos de los candados y las presiones que otros y la sociedad nos imponen.
Si hay algo que "debemos" es ser felices. Los niños lo tienen claro:
Y es que muchas veces decidimos qué hacer, a qué dedicar nuestro tiempo y esfuerzos, en base a lo que otros esperan de nosotros, o en base a lo que nosotros creemos que nos hará prosperar en la sociedad o que nos hará buenos en ojos de los que nos rodean; muchas veces a costa de nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra tranquilidad y nuestra felicidad.
No nos engañemos, hay gente que encuentra sentido a su vida en satisfacer esos deberes impuestos por otros o autoimpuestos. Son aquellos cuya felicidad depende de la aprobación de los otros, o aquellos que piensan que su vida tendrá sentido a través del prestigio, el reconocimiento, la fama, el poder, o lo que viene a ser lo mismo, el quedar por encima de los demás (de alguna manera). Pero al final todos acabamos en la misma posición, unos tres metros bajo tierra, o sobre ella si nos meten en un nicho.
Por eso es importante decidir qué hacermos en cada momento de nuestras vidas, no en base a lo que "debemos" hacer, sino en base a qué queremos hacer, qué nos satisface más, qué nos aporta más, qué nos beneficia más; pero, además, ponderándolo en base al esfuerzo y energía que nos cueste hacerlo.
Un guepardo abandonará la carrera para capturar a su presa cuando el conseguirla le suponga gastar más energía que la que la presa le vaya a proporcionar.
Por eso, porque la vida pasa, muy rápido, por la fragilidad de nuestras vidas, y la de nuestros cuerpos, por lo efímero, porque los tiempos no son alegres y la felicidad no abunda, es importante establecer prioridades, relajarse un tanto, y movernos siempre en la dirección que nos aporte mayor bienestar con menor sufrimiento, sin olvidarnos de que alrededor viven otros y que debemos ayudarnos, pero librándonos de los candados y las presiones que otros y la sociedad nos imponen.
Si hay algo que "debemos" es ser felices. Los niños lo tienen claro:
domingo, enero 05, 2014
DESHACER EL MUNDO
Dando vida al 2014 desde este lugar.
Vamos un poco con el medio ambiente.
Y sí, ya sé que lo que dice quien habla desde la abundancia nos suele rechinar, lo pasamos por veinte filtros y acabamos desprestigiando las palabras y deslegitimizando al interlocutor, quizá por nuestros propios celos, recelos o envidias. Pero también es cierto que hay cosas que si las dijera Paco el quiosquero no llegarían a donde tienen que llegar.
Por eso copio aquí una respuesta de un famoso a una pregunta en una entrevista que acabo de leer en un semanario:
"Me resulta inconcebible, por ejemplo, que, ahora que toda la comunidad científica ha llegado al acuerdo de que el hombre es el causante del cambio climático y se da tan por hecho como la ley de la gravedad, todavía exista un debate al respecto. Es necesario cambiar un sistema energético basado en los hidrocarburos y los combustibles fósiles. Si no somos capaces de hacer esa transición, estaremos destruyendo nuestra propia civilización. Y, aun así, continuamos en este inevitable camino de caos y destrucción... Lo más sangrante de todo es que ya existe la tecnología, pero no se está implementando al nivel que se debería. Es una locura que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para solucionarlo".
Suscribo las palabras de Don Leonardo. Si no empezamos a deshacer el mundo tal y como lo hemos montado, el mundo acabará deshecho, destruido, y con él nuestra civilización. Claro, eso no va a pasar mañana, y bastante tenmos con arreglar nuestras vidas. Pero cada uno, desde la humildad de las hormiguitas que somos, puede ir poniendo granitos de arena en la dirección adecuada; que como dice Leonardo es la de cambiar el sistema (según consenso de toda la comunidad científica).
Para construir hay que destruir, cambiar, renovar. A deshacer el mundo! para hacerlo de nuevo.
Vamos un poco con el medio ambiente.
Y sí, ya sé que lo que dice quien habla desde la abundancia nos suele rechinar, lo pasamos por veinte filtros y acabamos desprestigiando las palabras y deslegitimizando al interlocutor, quizá por nuestros propios celos, recelos o envidias. Pero también es cierto que hay cosas que si las dijera Paco el quiosquero no llegarían a donde tienen que llegar.
Por eso copio aquí una respuesta de un famoso a una pregunta en una entrevista que acabo de leer en un semanario:
"Me resulta inconcebible, por ejemplo, que, ahora que toda la comunidad científica ha llegado al acuerdo de que el hombre es el causante del cambio climático y se da tan por hecho como la ley de la gravedad, todavía exista un debate al respecto. Es necesario cambiar un sistema energético basado en los hidrocarburos y los combustibles fósiles. Si no somos capaces de hacer esa transición, estaremos destruyendo nuestra propia civilización. Y, aun así, continuamos en este inevitable camino de caos y destrucción... Lo más sangrante de todo es que ya existe la tecnología, pero no se está implementando al nivel que se debería. Es una locura que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para solucionarlo".
Suscribo las palabras de Don Leonardo. Si no empezamos a deshacer el mundo tal y como lo hemos montado, el mundo acabará deshecho, destruido, y con él nuestra civilización. Claro, eso no va a pasar mañana, y bastante tenmos con arreglar nuestras vidas. Pero cada uno, desde la humildad de las hormiguitas que somos, puede ir poniendo granitos de arena en la dirección adecuada; que como dice Leonardo es la de cambiar el sistema (según consenso de toda la comunidad científica).
Para construir hay que destruir, cambiar, renovar. A deshacer el mundo! para hacerlo de nuevo.
martes, diciembre 31, 2013
2014
Respecto a mi entrada anterior, hacer balance es bueno, porque se aprende de los errores cometidos, se reflexiona sobre lo que fue, lo que se hizo, las consecuencias que tuvo, se recapitula lo aprendido. Pero desde luego, lo último es anclarse en el pasado (aunque reciente).
De cara a 2014, como hoy me dijo una amiga vía mensaje: Nuevas aventuras!!!. Y para ello, nuevas actitudes (ver vídeo abajo), y sin más, Feliz 2014!!, y siempre con música.
De cara a 2014, como hoy me dijo una amiga vía mensaje: Nuevas aventuras!!!. Y para ello, nuevas actitudes (ver vídeo abajo), y sin más, Feliz 2014!!, y siempre con música.
domingo, diciembre 22, 2013
2013 BLUFF
Llevo unos días pensando en escribir algo por aquí, porque hay necesidad, pero no sabía muy bien sobre qué: si sobre las barbaridades que está haciendo el (des)gobierno de mi país, o sobre mis vicisitudes e inquietudes. De lo primero mejor que escriban otros, que mejor lo harán, y yo no quiero acumular mal humor. De lo segundo no sé muy bien qué decir, ni por dónde empezar. Así que una recapitulación del año vivido podría ser un buen punto de partida. Y el título de la entrada ya dará pistas de por dónde ha ido éste mi 2013.
Empezó con buenas intenciones, con buenas promesas, con excelentes perspectivas... que no duraron ni cinco días. Se volvió a intentar; nadie me puede acusar de no haber apretado las nalgas, de no haber sorteado contrariedades, de no coger el timón, o los mandos, para cambiar el rumbo y superar las tormentas. Pero es que, precisamente, ha sido un año de muchas tormentas, y no precisamente meteorológicas. Tras un febrero triste llegó un marzo espléndido, divertido, tranquilo, ilusionante..., que desembocó en un abril más triste y un mayo caótico. Y desde ahí, la montaña rusa, la bajada a los infiernos, el ascenso a los cielos (en agosto) y de nuevo vuelta a la montaña rusa, terminando en un noviembre en el que el sopapo que me ha dado el año ha sido de impresión. Y el año termina como empezó, con ilusión, con esperanza, ¿con ánimo? con tristeza; pero más sabio, con más herramientas. Y es que parece que de eso se trata la vida, ¿no?, de aprendizaje... El problema es que uno ya está cansado, cansado de coger el timón con fuerza para atravesar tormentas. En 2014 lo que haré será dar timonazos cuando se acerquen las nubes, evitar las tormentas, y tratar de navegar por aguas más tranquilas. Obligación tengo para ello.
Empezó con buenas intenciones, con buenas promesas, con excelentes perspectivas... que no duraron ni cinco días. Se volvió a intentar; nadie me puede acusar de no haber apretado las nalgas, de no haber sorteado contrariedades, de no coger el timón, o los mandos, para cambiar el rumbo y superar las tormentas. Pero es que, precisamente, ha sido un año de muchas tormentas, y no precisamente meteorológicas. Tras un febrero triste llegó un marzo espléndido, divertido, tranquilo, ilusionante..., que desembocó en un abril más triste y un mayo caótico. Y desde ahí, la montaña rusa, la bajada a los infiernos, el ascenso a los cielos (en agosto) y de nuevo vuelta a la montaña rusa, terminando en un noviembre en el que el sopapo que me ha dado el año ha sido de impresión. Y el año termina como empezó, con ilusión, con esperanza, ¿con ánimo? con tristeza; pero más sabio, con más herramientas. Y es que parece que de eso se trata la vida, ¿no?, de aprendizaje... El problema es que uno ya está cansado, cansado de coger el timón con fuerza para atravesar tormentas. En 2014 lo que haré será dar timonazos cuando se acerquen las nubes, evitar las tormentas, y tratar de navegar por aguas más tranquilas. Obligación tengo para ello.
sábado, noviembre 16, 2013
ESTACIONES
Hace un tiempo los escritores hablaban de la primavera, del verano, del otoño, del invierno, los pintores las pintaban, Vivaldi les componía música dedicada, la gente las añoraba.
De un tiempo a esta parte, quizá por la acción del hombre, quizá por el devenir de los tiempos, por estas tierras dos de ellas han desaparecido, y pasamos del verano al invierno, y de éste de vuelta al primero. Pasamos de la manga corta al sweter de lana, del sol radiante a los cielos grises, de la alegría a la tristeza, de forma abrupta, sin tiempo ni preparación para adapatarnos al cambio... la Montaña Rusa.
Y es que, así como el cuerpo necesita de primaveras y otoños, la mente necesita de épocas de transición de alegría mesurada, de preocupaciones aliviadas, de entrenamiento, tanto para gestionar la felicidad en tiempos de abundancia como para domar a los monstruos en épocas de crisis.
Porque vivir se puede en la montaña rusa, si uno es fuerte y valeroso, voluntarioso y dedicado, ilusionado; pero más antes que después el alma se agota y el cuerpo se consume.
Por eso, si las estaciones de tránsito desaparecen hay que buscarlas, si llegan hay que reconocerlas y vivirlas, porque son buenas, porque nutren, porque entrenan y preparan, para lo bueno y para lo malo. Así que PACIENCIA.
Todo pasa, todo llega.
De un tiempo a esta parte, quizá por la acción del hombre, quizá por el devenir de los tiempos, por estas tierras dos de ellas han desaparecido, y pasamos del verano al invierno, y de éste de vuelta al primero. Pasamos de la manga corta al sweter de lana, del sol radiante a los cielos grises, de la alegría a la tristeza, de forma abrupta, sin tiempo ni preparación para adapatarnos al cambio... la Montaña Rusa.
Y es que, así como el cuerpo necesita de primaveras y otoños, la mente necesita de épocas de transición de alegría mesurada, de preocupaciones aliviadas, de entrenamiento, tanto para gestionar la felicidad en tiempos de abundancia como para domar a los monstruos en épocas de crisis.
Porque vivir se puede en la montaña rusa, si uno es fuerte y valeroso, voluntarioso y dedicado, ilusionado; pero más antes que después el alma se agota y el cuerpo se consume.
Por eso, si las estaciones de tránsito desaparecen hay que buscarlas, si llegan hay que reconocerlas y vivirlas, porque son buenas, porque nutren, porque entrenan y preparan, para lo bueno y para lo malo. Así que PACIENCIA.
Todo pasa, todo llega.
viernes, noviembre 01, 2013
STAND-BY
... but enjoying.
Hay momentos en la vida en los que, simplemente, no pasa nada. Días, meses, semanas, horas, en los que uno espera, y a veces se desespera, mientras nada digamos "espectacular" pasa. Momentos en los que uno puede llegaba a desear hasta que vengan los problemas, simplemente para romper la rutina.
Pero uno aprende que "standing-by" (modo en espera) no es malo si uno aprende a disfrutar de la espera, si uno contradice el refrán y no desespera con la espera. Hace poco alguien se sorprendió mucho cuando dije que en las citas solía esperar 45 minutos antes de empezar a preocuparme sobre si algo había pasado a con quien hubiera quedado. En estos tiempos de grillos ('smart'phones) nadie espera ni cinco minutos, porque nadie ha aprendido a disfrutar de la espera y de la alegría del encuentro, del evento, cuando llega, cuando sudece, tras una larga espera. Hoy en día, el que NO espera desespera.
Porque la espera te da tiempo, TE DA TIEMPO, para conocer gente estupenda, para hacer cosas que nunca hiciste, para pensar, para pensarte, para escribir esta entrada del blog, por ejemplo. La espera te enseña, te calma si la calmas, te ilumina. En la espera uno se conoce, más, se reconoce, se sana, se cuida, se mima.
Así que aquí estamos, esperando a que algo pase, pero atento y en movimiento, standing-by...but/and enjoying.
Hay momentos en la vida en los que, simplemente, no pasa nada. Días, meses, semanas, horas, en los que uno espera, y a veces se desespera, mientras nada digamos "espectacular" pasa. Momentos en los que uno puede llegaba a desear hasta que vengan los problemas, simplemente para romper la rutina.
Pero uno aprende que "standing-by" (modo en espera) no es malo si uno aprende a disfrutar de la espera, si uno contradice el refrán y no desespera con la espera. Hace poco alguien se sorprendió mucho cuando dije que en las citas solía esperar 45 minutos antes de empezar a preocuparme sobre si algo había pasado a con quien hubiera quedado. En estos tiempos de grillos ('smart'phones) nadie espera ni cinco minutos, porque nadie ha aprendido a disfrutar de la espera y de la alegría del encuentro, del evento, cuando llega, cuando sudece, tras una larga espera. Hoy en día, el que NO espera desespera.
Porque la espera te da tiempo, TE DA TIEMPO, para conocer gente estupenda, para hacer cosas que nunca hiciste, para pensar, para pensarte, para escribir esta entrada del blog, por ejemplo. La espera te enseña, te calma si la calmas, te ilumina. En la espera uno se conoce, más, se reconoce, se sana, se cuida, se mima.
Así que aquí estamos, esperando a que algo pase, pero atento y en movimiento, standing-by...but/and enjoying.
viernes, octubre 18, 2013
ALEGRÍA
SE PINTAN PISOS
LIMPIEZA, RAPIDEZ, SERIEDAD...
... Ah!, pues ya no les llamo, porque yo no quiero seriedad, yo quiero ALEGRÍA...
domingo, octubre 13, 2013
ESCARABAJO
Hace poco leí un cuentito de un monje budista que quería rescatar a un escorpión de una charca en la que había caído. Cada vez que lo intentaba sacar el escorpión le picaba en la mano. Un hombre le preguntó al monje el porqué de su insistencia en rescatar a un desagradecido; a lo que el monje le respondía que el escorpión era el escorpión, y que él era él, y en su naturaleza estaba el querer rescatarlo, sin importarle la naturaleza del escorpión. Buen gesto el del monje, buena filosofía,... bonita mano la del monje, llena de picotazos, imagino.
No sé si al tercer picotazo yo lo habría dejado por imposible, pero sí sé que dos o tres picotazos me habría llevado. Pero valga este relato como introducción para el cuentito de hoy.
Será porque el otro día destruí un caracol, que hoy quise rescatar a un escarabajo. Regresaba de la playa (sí, de la playa, en octubre, esto es Valencia y uno no es friolero) por un camino asfaltado que atraviesa el bosque de pinos, cuando al mirar hacia abajo me encontré con uno de los muchos escarabajos que suelo ver por ese lugar, negro, redondeado, moviendo sus patitas rápida y rítmicamente. Instintivamente me agaché para recogerlo y dejarlo fuera del camino, pensando en evitarle encuentros no deseados con pájaros hambrientos o suelas de sandalias de playeros domingueros despistados. Pero el escarabajo se empeñaba en huir de mí (y porque no tenía aguijón para picar). Y aquí estoy, con ese simple gesto y filosofando.
Sin más argumentos, el escarabajo acabó fuera del camino, pues no soy yo salvador ni nada, faltaría más. Pero uno nunca sabe si en vez de salvarlo le he perjudicado. Quizas desvié su ruta hacia una fuente de alimento (pelota de caca), quizá el escarabajo caminaba por la superficie firme y dura del asfalto para descansar del esfuerzo de caminar entre dunas de arena.
Así podríamos seguir filosofando sobre las necesidades y voluntades de salvar y ser salvado... por el simple hecho de retirar un escarabajo del camino. Pero ya me cansé de escribir, y lo escrito escrito está (y no lo voy a borrar ahora). Si de esto alguna lectura quieres sacar: Sé tu mismo, busca tu naturaleza y actúa en consecuencia sin hacerte demasiadas preguntas.
No sé si al tercer picotazo yo lo habría dejado por imposible, pero sí sé que dos o tres picotazos me habría llevado. Pero valga este relato como introducción para el cuentito de hoy.
Será porque el otro día destruí un caracol, que hoy quise rescatar a un escarabajo. Regresaba de la playa (sí, de la playa, en octubre, esto es Valencia y uno no es friolero) por un camino asfaltado que atraviesa el bosque de pinos, cuando al mirar hacia abajo me encontré con uno de los muchos escarabajos que suelo ver por ese lugar, negro, redondeado, moviendo sus patitas rápida y rítmicamente. Instintivamente me agaché para recogerlo y dejarlo fuera del camino, pensando en evitarle encuentros no deseados con pájaros hambrientos o suelas de sandalias de playeros domingueros despistados. Pero el escarabajo se empeñaba en huir de mí (y porque no tenía aguijón para picar). Y aquí estoy, con ese simple gesto y filosofando.
Sin más argumentos, el escarabajo acabó fuera del camino, pues no soy yo salvador ni nada, faltaría más. Pero uno nunca sabe si en vez de salvarlo le he perjudicado. Quizas desvié su ruta hacia una fuente de alimento (pelota de caca), quizá el escarabajo caminaba por la superficie firme y dura del asfalto para descansar del esfuerzo de caminar entre dunas de arena.
Así podríamos seguir filosofando sobre las necesidades y voluntades de salvar y ser salvado... por el simple hecho de retirar un escarabajo del camino. Pero ya me cansé de escribir, y lo escrito escrito está (y no lo voy a borrar ahora). Si de esto alguna lectura quieres sacar: Sé tu mismo, busca tu naturaleza y actúa en consecuencia sin hacerte demasiadas preguntas.
sábado, octubre 12, 2013
OBLIGACIÓN
Obligado salir un sábado por la noche, porque salen ellas, porque salen todos, porque hay que divertir-se...
Obligado a entregar, a hacer el trabajo, porque es tu responsabilidad, porque lo haces por ellos, porque es por tu bien, por tu futuro.
Obligado a estar bien, porque no hay que sufrir.
Obligado a pensar, porque no se puede estar sin pensar. Obligado.
Y de pronto una palabra: DESCANSA.
Y aquí me quedo, tocándome las... narices (sí, no puedo evitarlo, sigo siendo políticamente correcto y no voy a decir que aquí estoy tocándome las pelotas...). Porque sí, porque NO estoy obligado, ni siquiera a estar bien.
Y resulta que pienso solo para escribir estas líneas,
que no estoy mal, ni mucho menos,
que resulta que acabo de terminar un trabajo,
y que a lo mejor hasta va y salgo a divertirme... o no.
Porque obligación es presión si se le concede absoluta prioridad.
Porque cuando impera la calma, y la paz, surge la claridad... y el bienestar.
Obligado a entregar, a hacer el trabajo, porque es tu responsabilidad, porque lo haces por ellos, porque es por tu bien, por tu futuro.
Obligado a estar bien, porque no hay que sufrir.
Obligado a pensar, porque no se puede estar sin pensar. Obligado.
Y de pronto una palabra: DESCANSA.
Y aquí me quedo, tocándome las... narices (sí, no puedo evitarlo, sigo siendo políticamente correcto y no voy a decir que aquí estoy tocándome las pelotas...). Porque sí, porque NO estoy obligado, ni siquiera a estar bien.
Y resulta que pienso solo para escribir estas líneas,
que no estoy mal, ni mucho menos,
que resulta que acabo de terminar un trabajo,
y que a lo mejor hasta va y salgo a divertirme... o no.
Porque obligación es presión si se le concede absoluta prioridad.
Porque cuando impera la calma, y la paz, surge la claridad... y el bienestar.
miércoles, octubre 09, 2013
SONRISA
Obviamente, esta entrada llevará una etiqueta de actitud. Pero es que no puedo más que agradecer al verano el cambio que ha inspirado en esa, mi actitud, especialmente hacia todo aquello... digamos... negativo, contrario, molesto, desagradable, incómodo, problemático, adverso... que pasa o pueda pasar por mi vida. No es aceptación, no es resignación, no es complacencia...; por ponerle un nombre: PAZ.
Donde antes había drama, pena, tristeza, baja autoestima, látigo en la espalda, ahora, cuando llega una noticia, cuando se estropea un plan, cuando pasa algo negativo, contrario, molesto, desagradable, incómodo, problemático, adverso..., sonrío.
¿Por qué? porque hoy es hoy, y mañana será mañana, y algo nuevo traerá, y lo malo de hoy pasó hoy, PASÓ. Lo que tenga que venir me despierta más interés.
Pero creo que lo que me da risa es el drama, la pena, la tristeza y mi destreza para la autoflagelación en el pasado, es mi postura ante estas situaciones pasadas, es lo tonto que era. No es que me ría de mi mismo, pero sí sonrío y le doy unas palmaditas en la espalda a ese niño interior, y le digo: ¿lo ves?, ¡a qué tanto drama!.
En fin, cada día es una aventura, y que nada te quite la sonrisa.
Hace mucho leí en un libro que lo primero que decían los indios al salir de sus tipis por la mañana era "hoy es un buen día para morir". El sentido de la frase no es el negativo que uno puede tomar a primera leída; la frase indica que da igual lo que te traiga la vida hoy, vívela como si fuera a ser el último día...y siempre con una SONRISA.
Donde antes había drama, pena, tristeza, baja autoestima, látigo en la espalda, ahora, cuando llega una noticia, cuando se estropea un plan, cuando pasa algo negativo, contrario, molesto, desagradable, incómodo, problemático, adverso..., sonrío.
¿Por qué? porque hoy es hoy, y mañana será mañana, y algo nuevo traerá, y lo malo de hoy pasó hoy, PASÓ. Lo que tenga que venir me despierta más interés.
Pero creo que lo que me da risa es el drama, la pena, la tristeza y mi destreza para la autoflagelación en el pasado, es mi postura ante estas situaciones pasadas, es lo tonto que era. No es que me ría de mi mismo, pero sí sonrío y le doy unas palmaditas en la espalda a ese niño interior, y le digo: ¿lo ves?, ¡a qué tanto drama!.
En fin, cada día es una aventura, y que nada te quite la sonrisa.
Hace mucho leí en un libro que lo primero que decían los indios al salir de sus tipis por la mañana era "hoy es un buen día para morir". El sentido de la frase no es el negativo que uno puede tomar a primera leída; la frase indica que da igual lo que te traiga la vida hoy, vívela como si fuera a ser el último día...y siempre con una SONRISA.
jueves, septiembre 26, 2013
TRILOGÍA DEL REY Y EL MAGO (3ª parte)
A los pies de la torre en ruinas, aun humeante, el rey y el mago contemplaban la devastación, el primero con el rostro tiznado de hollín... y sangre, el segundo con su sombrero cónico hecho un guiñapo y mal colocado sobre uno de los laterales de su huesudo cráneo.
Ambos contemplaban el castillo en ruinas, los campos quemados, los cadáveres, los heridos lamentándose, las bestias muertas con las patas apuntando al cielo,...
_Malditos bárbaros!_ dijo el mago_. Lo arrasaron todo, no dejaron piedra sobre piedra.
_Pero sobrevivimos, y los ahuyentamos, los sacamos del reino.
_Sí, pero a qué coste mi rey, mirad la desolación que nos rodea, ni mi magia más poderosa podrá arreglar la décima parte de lo destruido.
_Mi buen mago, mírate las manos, las puedes ver, ¿no?, ergo vivo estás, así que remángate esas exageradas mangas de tu hábito, pues hay mucho que hacer.
_En verdad sois poderoso, mi señor; apenas veo a los bárbaros alejarse por el horizonte y ya estáis pensando en la reconstrucción.
_Poderoso, ¡je!... más bien práctico, la noche se acerca, el viento arrecia, mejor tener un techo bajo el que cobijarse y comida que llevarse a la boca; y nada de eso va a caer del cielo, ni salir de tu varita mágica.
Ambos contemplaban el castillo en ruinas, los campos quemados, los cadáveres, los heridos lamentándose, las bestias muertas con las patas apuntando al cielo,...
_Malditos bárbaros!_ dijo el mago_. Lo arrasaron todo, no dejaron piedra sobre piedra.
_Pero sobrevivimos, y los ahuyentamos, los sacamos del reino.
_Sí, pero a qué coste mi rey, mirad la desolación que nos rodea, ni mi magia más poderosa podrá arreglar la décima parte de lo destruido.
_Mi buen mago, mírate las manos, las puedes ver, ¿no?, ergo vivo estás, así que remángate esas exageradas mangas de tu hábito, pues hay mucho que hacer.
_En verdad sois poderoso, mi señor; apenas veo a los bárbaros alejarse por el horizonte y ya estáis pensando en la reconstrucción.
_Poderoso, ¡je!... más bien práctico, la noche se acerca, el viento arrecia, mejor tener un techo bajo el que cobijarse y comida que llevarse a la boca; y nada de eso va a caer del cielo, ni salir de tu varita mágica.
lunes, septiembre 23, 2013
SOBRE DRAGONES, PRINCESAS... Y CARACOLES
_¿Y quién dijo que la vida no es cuento?.
_Ya os advertí, mi rey, de que ufanarse trae consigo grandes caídas.
_¿Y quién se ufanó!?, ¿por decir que me sentía poderoso, mi querido mago?. No, ya te dije que una de las cosas que me hacían sentir poderoso era lo que quedaba por aprender de las derrotas; y otra, la más importante, aquella que descubrí en aquel viaje dentro de otro viaje, el amor A mis súbditos.
_Pero hoy os veo alicaído, mi señor.
_Qué guerrero no se siente alicaído después de una batalla, haya terminado ésta en victoria o en derrota. Pero deja que te repita, mi buen mago, ¿Y quién dijo que la vida no es cuento?. El problema es que los cuentos solo nos gustan si el príncipe acaba besando a la princesa...; curioso que nunca, en los cuentos, sea la princesa la que besa al príncipe... Pero bueno, centrémonos en lo que decía, que sabes mi buen mago que tiendo a divagar. En la vida-cuento, o en el cuento de la vida, hay días en los que te toca besar a la princesa, o que ella te bese, y días en los que te toca matar dragones. Hoy tuve que matar un dragón; por eso mi decaimiento, mi querido mago, pero sigo sintiéndome poderoso.
_Ya veo, pero mi señor, matar a un dragón es algo glorioso, una hazaña. ¿Por qué ese decaimiento?.
_Mi buen mago, ¿has visto alguna vez un dragón? su belleza su poder, su majestuosidad, su valor... ¿o es que solo te has fijado en sus dientes y sus garras?. Matar un dragón nunca será una hazaña. Hay días en los que uno preferiría besar a un dragón y matar princesas. ¿Y quién dijo que la vida no es cuento?, ahora dejadme descansar, mi buen mago.
_Sí mi señor... Un momento, si me permitís; al comienzo de la velada me dijisteis que me hablariais de dragones, princesas y caracoles. No dijisteis nada de estos últimos.
_¡Ah!, sí, los caracoles. Regresando del salón del trono, de despachar con mis súbditos, crucé los jardines de palacio, ya anochecido. Sin darme cuenta, al poner el pie sobre una losa del camino pisé algo crujiente.
_Un caracol.
_En efecto mi buen mago. Al mirar la losa, y también la suela de mi bota manchada, me di cuenta de que era un caracol, o lo que quedaba de él, despachurrado, repartido entre mi bota y la losa del jardín.
_No veo la relación con los dragones si me permitís, mi señor, ni con las princesas.
_Bueno, mi querido mago, tampoco es que la quiera buscar, pero deja que termine. En la misma losa, junto a los restos del caracol, había otro, éste intacto, con todo su cuerpo y sus cuernos desplegados fuera de su concha. Sentí pena por el caracol muerto, y compasión por el vivo, así que agarré a este último y lo arrojé a unos matorrales. Imagino al pobre caracol agitado con tanto golpe, quizá molesto por ver alterado su ritmo de marcha y su dirección, quizá sin percatarse de que lo había alejado del peligro de correr el mismo destino que su compañero. Luego me pregunté qué hacían dos caracoles en la misma losa, y pensé en lo ridículo del azar, o del destino si prefieres, y en lo fácil que es que dos seres en las mismas condiciones y circunstancias similares sufran destinos tan dispares. Es como matar un dragón o que te bese una princesa, o que te chafe un rey por el camino, pocas veces tienes elección, simplemente pasa; pero para todo esto hay que estar prearado, dispuesto para afrontarlo, saber que si mataste al dragón, o a la princesa, o te libraste de ser chafado por un rey por los pelos, fue para poder seguir adelante. Y ahora mi buen mago, déjame descansar... que me siento algo alicaído.
_En verdad sois poderoso, mi rey.
_No hagas que me ufane mago, no hagas que me ufane.
(Basado en hechos reales..., al menos la parte de los caracoles...)
_Ya os advertí, mi rey, de que ufanarse trae consigo grandes caídas.
_¿Y quién se ufanó!?, ¿por decir que me sentía poderoso, mi querido mago?. No, ya te dije que una de las cosas que me hacían sentir poderoso era lo que quedaba por aprender de las derrotas; y otra, la más importante, aquella que descubrí en aquel viaje dentro de otro viaje, el amor A mis súbditos.
_Pero hoy os veo alicaído, mi señor.
_Qué guerrero no se siente alicaído después de una batalla, haya terminado ésta en victoria o en derrota. Pero deja que te repita, mi buen mago, ¿Y quién dijo que la vida no es cuento?. El problema es que los cuentos solo nos gustan si el príncipe acaba besando a la princesa...; curioso que nunca, en los cuentos, sea la princesa la que besa al príncipe... Pero bueno, centrémonos en lo que decía, que sabes mi buen mago que tiendo a divagar. En la vida-cuento, o en el cuento de la vida, hay días en los que te toca besar a la princesa, o que ella te bese, y días en los que te toca matar dragones. Hoy tuve que matar un dragón; por eso mi decaimiento, mi querido mago, pero sigo sintiéndome poderoso.
_Ya veo, pero mi señor, matar a un dragón es algo glorioso, una hazaña. ¿Por qué ese decaimiento?.
_Mi buen mago, ¿has visto alguna vez un dragón? su belleza su poder, su majestuosidad, su valor... ¿o es que solo te has fijado en sus dientes y sus garras?. Matar un dragón nunca será una hazaña. Hay días en los que uno preferiría besar a un dragón y matar princesas. ¿Y quién dijo que la vida no es cuento?, ahora dejadme descansar, mi buen mago.
_Sí mi señor... Un momento, si me permitís; al comienzo de la velada me dijisteis que me hablariais de dragones, princesas y caracoles. No dijisteis nada de estos últimos.
_¡Ah!, sí, los caracoles. Regresando del salón del trono, de despachar con mis súbditos, crucé los jardines de palacio, ya anochecido. Sin darme cuenta, al poner el pie sobre una losa del camino pisé algo crujiente.
_Un caracol.
_En efecto mi buen mago. Al mirar la losa, y también la suela de mi bota manchada, me di cuenta de que era un caracol, o lo que quedaba de él, despachurrado, repartido entre mi bota y la losa del jardín.
_No veo la relación con los dragones si me permitís, mi señor, ni con las princesas.
_Bueno, mi querido mago, tampoco es que la quiera buscar, pero deja que termine. En la misma losa, junto a los restos del caracol, había otro, éste intacto, con todo su cuerpo y sus cuernos desplegados fuera de su concha. Sentí pena por el caracol muerto, y compasión por el vivo, así que agarré a este último y lo arrojé a unos matorrales. Imagino al pobre caracol agitado con tanto golpe, quizá molesto por ver alterado su ritmo de marcha y su dirección, quizá sin percatarse de que lo había alejado del peligro de correr el mismo destino que su compañero. Luego me pregunté qué hacían dos caracoles en la misma losa, y pensé en lo ridículo del azar, o del destino si prefieres, y en lo fácil que es que dos seres en las mismas condiciones y circunstancias similares sufran destinos tan dispares. Es como matar un dragón o que te bese una princesa, o que te chafe un rey por el camino, pocas veces tienes elección, simplemente pasa; pero para todo esto hay que estar prearado, dispuesto para afrontarlo, saber que si mataste al dragón, o a la princesa, o te libraste de ser chafado por un rey por los pelos, fue para poder seguir adelante. Y ahora mi buen mago, déjame descansar... que me siento algo alicaído.
_En verdad sois poderoso, mi rey.
_No hagas que me ufane mago, no hagas que me ufane.
(Basado en hechos reales..., al menos la parte de los caracoles...)
viernes, septiembre 20, 2013
PODEROSO
Me siento poderoso_ dijo el rey a su mago.
Tened cuidado mi señor, la presunción y la arrogancia no son buenas consejera, sino anticipo de grandes caídas_ replicó el mago.
Estás intentando que no me sienta poderoso?_ replicó el rey_ me siento poderoso.
Y por qué os sentís poderoso, mi señor? por los países gobernados? por las battallas ganadas? por lo aprendido de las derrotas? por sus muchas conquistas en los campos de batalla y también por las conseguidas en las alcobas?_ dijo el mago.
No mi buen mago_ respondió el rey.
Por el amor de sus súbditos? por la prosperidad de sus reinos?_ atacó de nuevo el mago.
No mi buen mago_ respondió el rey.
Pues ya no viene a mi mente razón alguna para lo que decís, mi señor_ dijo el mago.
Pues menuda birria de mago_ dijo el rey, y con gesto cariñoso pasó su brazo por el hombro del enclenque mago y dijo:_ Me siento poderoso por los países por gobernar, por las batallas que ganar, por las lecciones que aprender de las derrotas que vengan, por las conquistas futuras, en los campos y en las alcobas, por todo ello, pero sobre todo_ y aquí el rey hizo un inciso_, no por el amor de mis súbditos, sino por el amor A mis súbditos_ contestó el rey enfatizando la A y sonriendo.
..._ (nada) dijo el mago.
Tened cuidado mi señor, la presunción y la arrogancia no son buenas consejera, sino anticipo de grandes caídas_ replicó el mago.
Estás intentando que no me sienta poderoso?_ replicó el rey_ me siento poderoso.
Y por qué os sentís poderoso, mi señor? por los países gobernados? por las battallas ganadas? por lo aprendido de las derrotas? por sus muchas conquistas en los campos de batalla y también por las conseguidas en las alcobas?_ dijo el mago.
No mi buen mago_ respondió el rey.
Por el amor de sus súbditos? por la prosperidad de sus reinos?_ atacó de nuevo el mago.
No mi buen mago_ respondió el rey.
Pues ya no viene a mi mente razón alguna para lo que decís, mi señor_ dijo el mago.
Pues menuda birria de mago_ dijo el rey, y con gesto cariñoso pasó su brazo por el hombro del enclenque mago y dijo:_ Me siento poderoso por los países por gobernar, por las batallas que ganar, por las lecciones que aprender de las derrotas que vengan, por las conquistas futuras, en los campos y en las alcobas, por todo ello, pero sobre todo_ y aquí el rey hizo un inciso_, no por el amor de mis súbditos, sino por el amor A mis súbditos_ contestó el rey enfatizando la A y sonriendo.
..._ (nada) dijo el mago.
domingo, septiembre 08, 2013
RESENTIMIENTO
Gira la flecha... me dijeron. Vale... dije, pero es que será una flecha más que apunte en mi dirección, porque los indios me están acribillando. Oops!... dijo el Gurú... OK, deja tu flecha por un tiempo, deja el látigo, quizá sea tiempo de esquivar esas otras flechas, de hacer que no te hieran. Ya tratarás con la tuya más adelante... Eso mismo, le dije.
Resentimiento, propio, ajeno, pataletas, miedos, inseguridades, todo es la misma sopa, y si además está caliente, hierve, el daño, a uno, a los otros, puede ser grave.
Cuando el resentimiento es propio no queda más que mascar, duro, hasta deshacerlo (consejo culinario: echarle un poquito de agua fresquita o zumo de naranja para reblandecerlo y que tenga mejor sabor, áltamente recomendable). Cuando el resentimiento es de otros y te afecta, no lo hagas propio, repito, es de otros, así que si no se giran sus flechas gíraselas tú, y que las mastiquen ellos, que bastante tenemos con las propias.
Y con el resentimiento propio, duro, amargo, difícil de tragar, pues no viene mal pedir un poquito de azúcar, o de miel, para ayudar a que pase, y que la paz y la alegría regresen...
EL MIELEEEERO, MIEL FRESCA TENGO!!!!
(Para las víctimas del resentimiento, propio o ajeno, un poquito de miel y mucho amor desde este puerto)
Resentimiento, propio, ajeno, pataletas, miedos, inseguridades, todo es la misma sopa, y si además está caliente, hierve, el daño, a uno, a los otros, puede ser grave.
Cuando el resentimiento es propio no queda más que mascar, duro, hasta deshacerlo (consejo culinario: echarle un poquito de agua fresquita o zumo de naranja para reblandecerlo y que tenga mejor sabor, áltamente recomendable). Cuando el resentimiento es de otros y te afecta, no lo hagas propio, repito, es de otros, así que si no se giran sus flechas gíraselas tú, y que las mastiquen ellos, que bastante tenemos con las propias.
Y con el resentimiento propio, duro, amargo, difícil de tragar, pues no viene mal pedir un poquito de azúcar, o de miel, para ayudar a que pase, y que la paz y la alegría regresen...
EL MIELEEEERO, MIEL FRESCA TENGO!!!!
(Para las víctimas del resentimiento, propio o ajeno, un poquito de miel y mucho amor desde este puerto)
jueves, septiembre 05, 2013
QUE VIENE EL COCO!!!!
Nadie dijo que esto fuera a ser fácil.
Los miedos siempre están ahí, acechando, a la mínima, en cuanto dejas un resquicio, en cuanto te despistas, te dejas, te abandonas, te desconectas... ellos llegan y se instalan, cual gremlins mal educados y de hábitos alimenticios nocturnos; se cuelan por los conductos de aireación, muerden los cables, desbaratan, minan, poco a poco.
Pues bien, que venga, a ver qué quiere. Los cocos, los bichos, los monstruos, los gremlins maleducados solo hacen daño si no los ves, si no los sientes. En cuanto les arrojas un poco de luz se derriten cual mantequilla en el microhondas, o cual helado caído en el asfalto en pleno mes de agosto. Se esconden bien los sinvergüenzas, pero con un poco de meditación y calma salen a la luz... y se funden.
Pero hay que estar en guardia, porque vuelven a aparecer, una y otra vez. Como aprendí y comprendí este verano casi ya pasado: no cierres la casa a cal y canto para que no entren en ella los monstruos, mantenla abierta y bien iluminada para verlos llegar, para ver dónde se ubican y para fundirlos... o abrazarlos... en cuanto los detectes.
martes, septiembre 03, 2013
CONEXIONES Y DESCONEXIONES
Verano de conexiones y desconexiones.
Qué fácil es conectar, y qué difícil lo hacemos...
Qué fácil desconectar, y qué fácil lo hacemos...
Y no hablo de poner puntos y finales, como leí hace poco: Uno de los mayores errores ortográficos actuales es no saber poner los puntos finales. Hablo de desconectar, de uno, de los otros, de las almas, del amor. Nos anclamos en el drama, parece que nos guste. Nos empeñamos en concentrarnos en el lado negativo de las cosas, por los puñeteros miedos, nuestros miedos.
Cuando lo más fácil es (debería ser) dejarse llevar, fluir, aceptar, sentir. Pero no, mira que nos gusta el drama!.
Toda aventura acaba bien si al final de ella uno sale vivo, porque si uno sale vivo sale fortalecido; y si sale herido empieza otra aventura, la de sanarse, y prepararse para la siguiente aventura, para la siguiente batalla... o para el siguiente baile...
Qué fácil es desconectarse de uno mismo y abandonarse a la desgracia, a la (como decimos) "mala suerte", a la desesperación, a la desesperanza. Pero los fracasos y las decepciones pueden ser la puerta a la esperanza si uno tiene puestos los ojos en el porvenir de ahora, en aquello que me va a pasar en los próximos 5 minutos, 5 horas, 5 días.
Los fracasos y las decepciones, los miedos, las defensas para no sentir esos miedos...
La vieja que fumaba en pipa (ver entrada anterior) solía contar el cuento de los guerreros:
En un valle había dos poblados de guerreros que defendían sus plazas con arrojo y valor. Los de uno de los pueblos usaban armaduras metálicas, poderosas, pesadas. Los golpes de los enemigos apenas hacían mella en ellas. Solían ganar todas sus batallas. Sin embargo, en todas ellas perdían a alguno de sus guerreros, pues aquellas armaduras metálicas, poderosas, pesadas, tenían un punto débil, un hueco en la axila para permitir la mobilidad del brazo. Y por muy poderosa, y pesada, que fuera aquella armadura metálica, siempre algún cuchillo o lanza enemigos encontraban el hueco. Y el guerrero, confiado a su armadura poderosa, y pesada, perdía la vida por una única herida letal. Y así, poco a poco, el pueblo en cuestión fue perdiendo guerreros, hasta que por causa de su reducido número empezaron a perder batallas, y finalmente la plaza.
Los guerreros del otro pueblo también portaban armaduras, pero en este caso de cuero, menos poderosas, pero ligeras. Las armaduras de cuero, ligeras, paraban algunos golpes, pero muchos otros golpes terminaban en las carnes de los guerreros durante las batallas, y las heridas sufridas eran numerosas, aunque rara vez letales. El guerrero herido sabía cuándo retirarse del combate para recuperarse de sus heridas y, así, estar listo para la próxima batalla. Este segundo poblado se mantuvo próspero durante mucho tiempo bajo la defensa de sus guerreros, con armaduras de cuero ligeras, que orgullosos mostraban sus heridas de guerra.
Que nadie te desconecte de tí mismo, guerrero, observa tus heridas, observa el combate, la batalla, el baile, danza con tu espada, y retírate cuando la lucha se vuelva en tu contra. Otros bailes vendrán, otras batallas.
Que nadie te desconecte de tí mismo, que nadie te quite la sonrisa.
Mi agosto fue un mes de conexiones y desconexiones, nuevas conexiones, refuerzo de conexiones antiguas, nuevas desconexiones, incluso conexiones que desconectaron y volvieron a conectar.
De todas las conexiones, la más importante con uno mismo.
Las desconexiones más importantes... ya no importan.
(Comentario con dedicatoria: Si la desconexión cuesta y el enchufe se engancha: Otobús!!)
Qué fácil es conectar, y qué difícil lo hacemos...
Qué fácil desconectar, y qué fácil lo hacemos...
Y no hablo de poner puntos y finales, como leí hace poco: Uno de los mayores errores ortográficos actuales es no saber poner los puntos finales. Hablo de desconectar, de uno, de los otros, de las almas, del amor. Nos anclamos en el drama, parece que nos guste. Nos empeñamos en concentrarnos en el lado negativo de las cosas, por los puñeteros miedos, nuestros miedos.
Cuando lo más fácil es (debería ser) dejarse llevar, fluir, aceptar, sentir. Pero no, mira que nos gusta el drama!.
Toda aventura acaba bien si al final de ella uno sale vivo, porque si uno sale vivo sale fortalecido; y si sale herido empieza otra aventura, la de sanarse, y prepararse para la siguiente aventura, para la siguiente batalla... o para el siguiente baile...
Qué fácil es desconectarse de uno mismo y abandonarse a la desgracia, a la (como decimos) "mala suerte", a la desesperación, a la desesperanza. Pero los fracasos y las decepciones pueden ser la puerta a la esperanza si uno tiene puestos los ojos en el porvenir de ahora, en aquello que me va a pasar en los próximos 5 minutos, 5 horas, 5 días.
Los fracasos y las decepciones, los miedos, las defensas para no sentir esos miedos...
La vieja que fumaba en pipa (ver entrada anterior) solía contar el cuento de los guerreros:
En un valle había dos poblados de guerreros que defendían sus plazas con arrojo y valor. Los de uno de los pueblos usaban armaduras metálicas, poderosas, pesadas. Los golpes de los enemigos apenas hacían mella en ellas. Solían ganar todas sus batallas. Sin embargo, en todas ellas perdían a alguno de sus guerreros, pues aquellas armaduras metálicas, poderosas, pesadas, tenían un punto débil, un hueco en la axila para permitir la mobilidad del brazo. Y por muy poderosa, y pesada, que fuera aquella armadura metálica, siempre algún cuchillo o lanza enemigos encontraban el hueco. Y el guerrero, confiado a su armadura poderosa, y pesada, perdía la vida por una única herida letal. Y así, poco a poco, el pueblo en cuestión fue perdiendo guerreros, hasta que por causa de su reducido número empezaron a perder batallas, y finalmente la plaza.
Los guerreros del otro pueblo también portaban armaduras, pero en este caso de cuero, menos poderosas, pero ligeras. Las armaduras de cuero, ligeras, paraban algunos golpes, pero muchos otros golpes terminaban en las carnes de los guerreros durante las batallas, y las heridas sufridas eran numerosas, aunque rara vez letales. El guerrero herido sabía cuándo retirarse del combate para recuperarse de sus heridas y, así, estar listo para la próxima batalla. Este segundo poblado se mantuvo próspero durante mucho tiempo bajo la defensa de sus guerreros, con armaduras de cuero ligeras, que orgullosos mostraban sus heridas de guerra.
Que nadie te desconecte de tí mismo, guerrero, observa tus heridas, observa el combate, la batalla, el baile, danza con tu espada, y retírate cuando la lucha se vuelva en tu contra. Otros bailes vendrán, otras batallas.
Que nadie te desconecte de tí mismo, que nadie te quite la sonrisa.
Mi agosto fue un mes de conexiones y desconexiones, nuevas conexiones, refuerzo de conexiones antiguas, nuevas desconexiones, incluso conexiones que desconectaron y volvieron a conectar.
De todas las conexiones, la más importante con uno mismo.
Las desconexiones más importantes... ya no importan.
(Comentario con dedicatoria: Si la desconexión cuesta y el enchufe se engancha: Otobús!!)
lunes, agosto 26, 2013
MONTAÑA RUSA
En época estoy de mirar hacia dentro, de cuidar lo descuidado, de buscar las grietas y repararlas, o al menos ubicarlas, de llenar el depósito, pero de vaciarlo antes. Y es que la vida es una montaña rusa, un vaivén de sentimientos contradictorios, un sube-y-baja de estados, de moral, de alegría/tristeza. Y cuando vienen los monstruos?, lo último salir huyendo; tampoco enfrentarlos a gritos; a los monstruos hay que mirarles a la cara, igual que a las fieras. Porque si huyes saldrán corriendo detrás de tí, y te siguirán donde vayas. Pero si les miras fijamente, fírmemente, no sabrán que hacer, si quedarse y seguir mordiendo o marcharse; y entonces podrás enfrentarlos, darles el hachazo... en forma de abrazo, y los monstruos se convertirán en ositos de peluche, en inocentes corderitos que balarán contigo.
Hoy toca que los coches de la montaña rusa anden por raíles bajos, o por aquellos que te hacen caer en picado. Pero lo bueno es que las montañas rusas son circulares, y que del suelo no pasan, no hay hoyos, y para subir al punto más alto es esencial el impulso de una caída previa... cuestiones de la física y la dinámica de los cuerpos.
Enfréntate a tus monstruos, abrázalos.
Hoy toca que los coches de la montaña rusa anden por raíles bajos, o por aquellos que te hacen caer en picado. Pero lo bueno es que las montañas rusas son circulares, y que del suelo no pasan, no hay hoyos, y para subir al punto más alto es esencial el impulso de una caída previa... cuestiones de la física y la dinámica de los cuerpos.
Enfréntate a tus monstruos, abrázalos.
lunes, agosto 12, 2013
MEDITACIÓN
Marcado el inicio del camino, sentadas las bases, el barco tiene velas de nuevo, veremos hacia donde sopla el viento.
A veces las cosas se ven negras, pero no son negras, son nuestros ojos los que las ven así, quizá porque llevemos gafas oscuras puestas y no nos acordemos de cuándo nos las pusimos. Está claro que otros vienen y vendrán con sus puyas, sus inquietudes y sus miedos a intentar jodernos la vida. La cuestión es cómo nos tomamos esas puyas, las aceptamos?, nos importan? nos afectan? cómo?. Y luego, un par de chicuelinas, dos pases de pecho y a seguir adelante.
Ya sé, suena confuso, pero yo me entiendo. Otro día seré más explícito. Por hoy, ahí dejo esto. Buenas noches.
A veces las cosas se ven negras, pero no son negras, son nuestros ojos los que las ven así, quizá porque llevemos gafas oscuras puestas y no nos acordemos de cuándo nos las pusimos. Está claro que otros vienen y vendrán con sus puyas, sus inquietudes y sus miedos a intentar jodernos la vida. La cuestión es cómo nos tomamos esas puyas, las aceptamos?, nos importan? nos afectan? cómo?. Y luego, un par de chicuelinas, dos pases de pecho y a seguir adelante.
Ya sé, suena confuso, pero yo me entiendo. Otro día seré más explícito. Por hoy, ahí dejo esto. Buenas noches.
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